Un espacio para el ocio, bien pensado. Reflexion, comentarios, ironia, lo que sea...todo vale.
domingo, 22 de enero de 2012
Respecto de la Muerte. Por SS Dalai Lama
Ya he tratado el tema del cuerpo y la enfermedad. La enfermedad ocurre. No es algo excepcional; forma parte de la naturaleza y es una realidad de la vida. Acontece porque el cuerpo está ahí.
Desde luego, tenemos todo el derecho a evitar la enfermedad, pero a pesar de ese esfuerzo, cuando ésta se produce lo mejor es aceptarla. Aunque uno debe esforzarse por curarla lo antes posible, no hay que imponerse otra carga mental. Como dijo el gran erudito indio Shantideva: ««Si hay una manera de vencer el dolor, no hace falta preocuparse; si no hay manera de vencer el dolor, no vale la pena preocuparse». Ese tipo de actitud racional es muy útil.
Ahora quiero hablar de la muerte, que es parte de todas nuestras vidas. Nos guste o nos disguste, algún día ocurrirá. Antes que evitar pensar en ella, conviene entender su sentido. En las noticias vemos con frecuencia asesinatos y muertes, pero algunas personas parecen creer que la muerte sólo les ocurre a otros, no a ellas mismas. Esa actitud es errónea. Todos tenemos el mismo cuerpo, la misma carne humana, y por lo tanto todos moriremos. Hay, por supuesto, una gran diferencia entre la muerte natural y la muerte accidental, pero en definitiva la muerte vendrá tarde o temprano. Si desde el comienzo nuestra actitud es: ««Sí, la muerte es parte de nuestras vidas», quizá nos cueste menos enfrentarnos a ella.
Por lo tanto, hay dos maneras distintas de tratar un problema. Una es sencillamente eludirlo no pensando en él. La otra, que es mucho más eficaz, consiste en afrontarlo directamente para tener conciencia de él. En general, hay dos tipos de problema o sufrimiento: con un tipo es posible que, adoptando cierta actitud, uno pueda reducir de verdad la fuerza y el nivel de sufrimiento y angustia. Sin embargo, quizá existan otros tipos de problema y de sufrimiento para los que el hecho de adoptar cierto tipo de actitud y manera de pensar tal vez no reduzca necesariamente el nivel de sufrimiento, pero de todos modos lo prepara a uno para enfrentarse a él. Cuando suceden cosas desgraciadas en nuestras vidas, hay dos resultados posibles. Una posibilidad es la inquietud mental, la angustia, el miedo, la duda, la frustración y finalmente la depresión y, en el peor de los casos, hasta el suicidio. Ése es un camino. La otra posibilidad es que debido a esa experiencia trágica uno se vuelva más realista, se acerque más a la realidad. Con el poder de indagación, la experiencia trágica quizá lo fortalezca a uno y le dé más independencia y confianza en sí mismo. El hecho desgraciado puede ser una fuente de fortaleza interior.
El éxito de nuestra vida y de nuestro futuro depende, como he dicho, de nuestra motivación y determinación o confianza individual. Mediante experiencias difíciles, la vida adquiere a veces más sentido. Si nos fijamos en personas que lo han tenido todo desde el comienzo de su vida, vemos que cuando les ocurren cosas nimias pronto se irritan o pierden la esperanza. Otras, como la generación de ingleses que vivieron la experiencia de la segunda guerra mundial, han desarrollado actitudes mentales más fuertes a consecuencia de sus infortunios. Creo que la persona que ha padecido más infortunios puede afrontar con mayor firmeza los problemas que la persona que no ha conocido el sufrimiento. Desde este punto de vista, un poco de sufrimiento puede ser una buena lección para la vida.
Pero ¿esta actitud es sólo una manera de engañarnos? Personalmente, he perdido mi país y, lo que es peor, en mi país ha habido mucha destrucción, sufrimiento y desdicha. Yo he pasado no sólo la mayor parte de mi vida sino la mejor parte de ella fuera del Tíbet. Si uno lo piensa sólo desde ese ángulo, difícilmente encontrará algo positivo. Pero desde otro ángulo, se puede ver que a causa de esos hechos desafortunados yo he tenido otro tipo de libertad, por ejemplo la oportunidad de conocer a personas diferentes de distintas tradiciones y también de conocer a científicos de varios campos. Esas experiencias han enriquecido mi vida, y he aprendido muchas cosas valiosas. Así que mis experiencias trágicas también han tenido aspectos valiosos.
Mirar los problemas desde esos diferentes ángulos alivia la carga mental o la frustración mental. Desde el punto de vista budista, cada acontecimiento tiene muchos aspectos, y desde luego puede ser visto desde muchos ángulos diferentes. Es muy raro o casi imposible que un acontecimiento pueda ser negativo desde todos los puntos de vista. Resulta útil, por lo tanto, cuando algo ocurre, tratar de observarlo desde diferentes ángulos, así se le pueden ver los aspectos positivos o beneficiosos. Además, si algo ocurre, resulta muy útil compararlo inmediatamente con otro acontecimiento o con los acontecimientos de otros pueblos u otras naciones. Eso también ayuda mucho a sustentar la paz mental.
Ahora, como monje budista, explicaré de qué manera se debe afrontar la muerte. Buda enseñó los principios de las cuatro nobles verdades, la primera de las cuales es la de la causa del sufrimiento. Ésta se enseña dentro del contexto de tres características de la existencia, de las cuales la primera es la impermanencia. Al hablar de la naturaleza de la impermanencia, debemos tener en cuenta que hay dos niveles. Uno es el nivel ordinario, que resulta muy evidente, y es el cese de la prolongación de una vida o de un acontecimiento. Pero la naturaleza impermanente que se enseña en relación con las cuatro nobles verdades se refiere al aspecto más sutil de la impermanencia, que es la naturaleza transitoria de la existencia.
La enseñanza budista de los aspectos más sutiles de la naturaleza impermanente de la existencia apunta a establecer un reconocimiento de la naturaleza fundamentalmente insatisfactoria de nuestra existencia. Si se entiende correctamente la naturaleza de la impermanencia, se entenderá también que eso revela que todos los seres existentes que advienen causalmente, es decir, que han sucedido como consecuencia de causas y condiciones, dependen totalmente de éstas para su existencia.
No sólo eso: las mismas causas y condiciones que los han producido también ocasionan la desintegración y la extinción de esas mismas entidades. Así, dentro de la semilla de la causa de los acontecimientos está la semilla de su extinción y desintegración. Cuando esto se relaciona con la comprensión de la naturaleza impermanente de nuestros agregados, el cuerpo y la mente, la causa se refiere a nuestro propio ignorante estado mental, que es la raíz de nuestra existencia, y esto revela que nuestra misma existencia física, nuestra existencia corporal, está gobernada en gran medida por un ignorante estado mental.
Pero es la reflexión sobre los niveles más ordinarios de la impermanencia lo que finalmente nos lleva al reconocimiento de los niveles sutiles de impermanencia. Y con eso uno podrá afrontar y contrarrestar su apego a la permanencia o existencia eterna de la propia identidad o yo, porque es este apego a la permanencia lo que nos fuerza a aferrarnos a este ««ahora», es decir, solamente a los asuntos de la vida presente. Si dejamos de aferrarnos y resistimos dentro de nosotros, estaremos en una mejor posición para apreciar el valor de trabajar por nuestras vidas futuras.
Una de las razones por las que la conciencia de la muerte y de la impermanencia resulta tan decisiva en la práctica religiosa budista es que se considera que nuestro estado mental en el momento de la muerte tiene un enorme efecto en la determinación de la forma de renacimiento que tendremos. Que el estado mental sea positivo o negativo tendrá un gran efecto. Por lo tanto, la práctica religiosa budista subraya mucho la importancia de la conciencia de la muerte y de la impermanencia.
Aunque el principal propósito de un alto grado de conciencia de la impermanencia es entrenarnos para que a la hora de la muerte nos encontremos en un estado de ánimo virtuoso y positivo y se nos asegure un renacimiento positivo, hay otros beneficios. Uno de los efectos secundarios positivos de mantener un grado muy alto de conciencia de la muerte es que prepara al individuo de manera tal que, al enfrentarse a ella, estará en mejor posición para conservar su presencia de ánimo. Sobre todo en el budismo tántrico, se considera que el estado mental que uno experimenta en el instante de la muerte es extremadamente sutil y, debido a la sutileza del nivel de esa conciencia, también tiene un gran poder e impacto sobre nuestro contínuum mental. Por lo tanto, en las prácticas tántricas encontramos mucho énfasis en las meditaciones relacionadas con la muerte y también reflexiones sobre el proceso de la muerte, de manera que en el momento de morir el individuo no sólo conserva su presencia de ánimo sino que está en posición de utilizar con eficacia ese sutil estado de conciencia para la realización del camino.
Por eso es por lo que encontramos que muchas meditaciones tántricas -conocidas técnicamente como las ««meditaciones yoga de deidades» porque son meditaciones sobre deidades- involucran el proceso de disolución, ya que reflexionan sobre la disolución de los elementos que experimenta el individuo en el instante de la muerte. En realidad, desde la perspectiva tántrica, todo el proceso de la existencia se explica en términos de las tres etapas conocidas como «muerte», «el estado intermedio» y «renacimiento». Se ven esas tres etapas de existencia como estados o manifestaciones de la conciencia y las energías que la acompañan o impulsan, de manera que el estado intermedio y el renacimiento no son otra cosa que diversos niveles de la sutil conciencia y energía. Encontramos un ejemplo de esos estados fluctuantes en nuestra existencia diaria, cuando en el día de veinticuatro horas pasamos por un ciclo de sueño profundo, el período de vigilia y el estado onírico. En realidad, esas tres etapas caracterizan nuestra existencia diaria.
Al hablar sobre las distinciones que se hacen en la literatura tántrica entre los niveles sutil y ordinario de conciencia y mente, pienso que es importante tener en cuenta a qué nos referimos exactamente cuando decimos <«conciencia mental». La gente a menudo tiene la impresión de que cuando hablamos de la sexta conciencia mental es que hay algún tipo de conciencia autónoma totalmente independiente de los estados corporales y que es, en cierto sentido, el equivalente del alma. Eso es un malentendido. Personalmente, creo que si examináramos nuestro mundo mental encontraríamos que la mayoría de nuestros estados y funciones mentales tienen correlatos físicos directos. No sólo la conciencia sensorial, sino también gran parte de lo que podríamos llamar conciencia mental, tiene bases fisiológicas y está íntimamente vinculada con los estados corporales, así como el cerebro y el sistema nervioso, según los científicos, son las bases fisiológicas primarias de gran parte de nuestra experiencia consciente. Por lo tanto, cuando los estados corporales cesan, esas funciones mentales también cesan.
Pero la verdadera pregunta es: ¿qué es lo que hace posible que ciertas sustancias físicas o estados fisiológicos den origen a un suceso mental o a un estado de consciencia? La explicación budista, especialmente la tántrica, apunta hacia lo que se conoce como el estado sutil de Clara Luz, que puede verse como algo independiente de una base fisiológica. Y ese estado mental de Clara Luz es el nivel más sutil de conciencia y el que, al interactuar con la base fisiológica, da origen a todos nuestros sucesos conscientes y cognitivos.
Hay indicios seguros de la existencia de lo que llamamos el estado mental de Clara Luz. Hay incidentes que en general tienden a ser más posibles para los adeptos religiosos. Por ejemplo, entre la comunidad tibetana en el exilio ha habido casos de personas que han sido declaradas clínicamente muertas, es decir, su cerebro ha dejado de funcionar y está muerto pero la descomposición del cuerpo no ha empezado, y que permanecen en ese estado durante días y días. Por ejemplo, mi difunto tutor, Kyabje Ling Rinpoche, permaneció en ese estado durante trece días. Fue declarado clínicamente muerto y ya había experimentado la muerte cerebral, pero su cuerpo se conservó fresco y no se descompuso durante trece días.
Eso debe tener alguna explicación. La explicación budista es que, durante ese estado, el individuo no está realmente muerto, sino en el proceso de morir. Los budistas dirían que aunque la relación mente-cuerpo ha cesado en el nivel más burdo, más ordinario, no ha cesado en el nivel sutil. Según una determinada literatura tántrica conocida como la Guhyasamaja Tantra, cuando un individuo pasa por el proceso de la muerte, hay un cierto proceso de disolución. De esa disolución al estado de Clara Luz hay un ciclo de inversión, y cuando ese ciclo alcanza cierta etapa, comienza una nueva vida llamada renacimiento. Entonces ese renacimiento permanece, y el individuo vuelve a pasar por un proceso de disolución. En cierto modo, la muerte está en el estado intermedio cuando los elementos se disuelven en la Clara Luz y de allí salen de nuevo bajo otra forma. Por lo tanto, la muerte no es más que esos puntos intermedios, cuando los diversos elementos fisiológicos del individuo se disuelven en el punto de la Clara Luz.
En cuanto al verdadero proceso de disolución de los diversos elementos, la literatura menciona diferentes estados de disolución y los signos que los acompañan. Por ejemplo, en el caso de la disolución de los niveles de elementos más ordinarios, hay signos e indicios tanto internos como externos que marcan la disolución. Cuando se trata de los elementos sutiles, sólo hay signos internos, como visiones, y así sucesivamente. Ha habido cada vez más interés entre los científicos que estudian la muerte en esas descripciones del proceso de disolución, en particular en los signos internos y externos. Como budista, creo que es muy importante que estemos atentos a las investigaciones científicas en marcha. Sin embargo, debemos poder distinguir entre fenómenos que todavía no han sido comprobados por la metodología científica existente y fenómenos que se puede considerar refutados por la investigación y los métodos científicos. Yo diría que si determinado fenómeno aparece refutado por la ciencia, mediante la investigación y los métodos científicos, como budistas deberemos respetar esas conclusiones.
En cuanto uno se familiariza con la muerte, en cuanto uno adquiere algunos conocimientos sobre sus procesos y reconoce sus señales externas e internas, está preparado para ella. Según mi propia experiencia, todavía no estoy seguro de que en el momento de morir vaya a utilizar todos esos ejercicios para los que me he preparado. ¡No tengo ninguna garantía! Pero a veces, cuando pienso en la muerte, siento una cierta excitación. En vez de miedo, tengo una sensación de curiosidad, y eso me facilita mucho la aceptación de la muerte. Me pregunto hasta qué punto puedo utilizar esos ejercicios. Por supuesto, mi único pesar si muriera hoy es: «¿Qué le ocurrirá al Tíbet? ¿Qué pasará con la cultura tibetana? ¿Y los derechos de los seis millones de tibetanos?». Ésa es mi preocupación. Fuera de eso, casi no siento miedo a la muerte. ¡Quizá tenga una confianza ciega! Es bueno, por lo tanto, reducir el miedo a morir. En mis oraciones diarias me formo una imagen mental de ocho yogas de deidades diferentes y de ocho muertes distintas. Tal vez cuando la muerte haga acto de presencia fracase toda mi preparación. ¡Espero que no!
De todas maneras, pienso que esa costumbre es mentalmente muy útil para afrontar la muerte. Aunque no exista una próxima vida, resulta provechosa si quita el miedo. Y como hay menos miedo, uno puede estar más preparado. Como para una batalla, sin preparación existen muchas probabilidades de que uno pierda, pero si está bien preparado, las probabilidades de defenderse aumentan. Por lo tanto, si uno está bien preparado en el momento de la muerte, puede conservar la paz de espíritu. La paz de espíritu en el momento de morir es la base para cultivar la correcta motivación, y ésa es la garantía inmediata de un buen renacimiento, de una mejor vida futura. En particular para el adepto del Mahaanuttarayoga Tantrayana, la muerte es una de las raras oportunidades para transformar la mente sutil en sabiduría.
En cuanto a lo que nos espera después de la muerte, los budistas hablan de tres reinos de existencia, conocidos técnicamente como ««el reino de la forma», «el reino de lo informe» y «el reino del deseo». Tanto el reino de la forma como el del deseo tienen una etapa intermedia antes de que uno renazca, conocida como ««el estado intermedio». A lo que apunta todo esto es a que, aunque la ocasión de la muerte nos proporciona la mejor oportunidad para utilizar nuestro nivel más sutil de conciencia, transformándolo en un camino de sabiduría, si no podemos aprovechar eficazmente esa oportunidad hay un estado intermedio que, aunque es más ordinario que en el instante de la muerte, es mucho más sutil que la conciencia en el instante del renacimiento. Así que hay otra oportunidad. E incluso si no podemos aprovecharla, existe el renacimiento y un ciclo que continúa.
Entonces, para aprovechar la maravillosa oportunidad concedida en el momento de la muerte y, después de eso, durante el estado intermedio, lo primero que necesitamos es adiestrarnos a fin de poder utilizar esos momentos. Para ello, el budismo enseña al individuo a aplicar varias técnicas durante los estados de ensueño, sueño profundo y vigilia.
Para terminar, pienso que en el momento de la muerte una mente tranquila resulta esencial, crea uno en lo que crea, sea el budismo o alguna otra religión. En el momento de la muerte, el individuo no debería tratar de sentir ira, odio, etcétera. Eso es muy importante en el nivel convencional. Creo que hasta los no creyentes entienden que es mejor morir de una manera pacífica.
Es algo mucho más feliz. Para los que creen en el cielo o en algún otro concepto, también es mejor morir de manera pacífica con el pensamiento puesto en el Dios propio o en la creencia en fuerzas superiores. Para los budistas y también para otras antiguas tradiciones indias que aceptan la teoría del renacimiento o del karma, por supuesto que un estado mental virtuoso en el momento de la muerte es beneficioso.
sábado, 14 de enero de 2012
PARTIENDO DEL PRINCIPIO!
¿Qué es el Budismo?
El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual. El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.
¿Es una religión o una filosofía?
En occidente cuando pensamos en la religión solemos pensar en el monoteísmo dado que las religiones principales que han influido en la cultura occidental han sido monoteístas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Sin embargo, el budismo se considera "no-teísta" y niega explícitamente el concepto de un dios creador. Al mismo tiempo no es un sistema de pensamiento "materialista" como la ciencia, dado que considera que el mundo temporal-espacial que experimentamos a través de los sentidos no es suficiente para explicar la condición humana. Entonces es difícil catalogar el budismo como religión o filosofía usando estos términos de la forma que suelen usarse en occidente. A pesar de esto, contiene muchos elementos que pueden considerarse "religiosos" o "filosóficos".
¿Que enseña el Budismo?
El Budismo ve la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de este principio para utilizar los cambios inevitables a mejorar nuestra vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el Budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales.
¿Quién puede practicar el budismo?
Los Budistas no buscan "evangelizar" o coercer a otras personas para que adopten su religión, pero sí ponen sus enseñanzas a la disposición de quienes estén interesados. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos.
Muchas personas toman las prácticas de la meditación o la filosofía de vida del Budismo para mejorar sus vidas sin considerarse estrictamente Budistas.
miércoles, 11 de enero de 2012
Una reflexion respecto del Altruismo y la compasion.
viernes, 30 de diciembre de 2011
DESEOS DE FIN DE AÑO....
Debemos entender que somos seres multidimensionales.
Frente a esto la vida de hoy nos confunde con conclusiones, en que el escepticismo y la materialización humana marca pautas, el consumo, el exitismo... nos aleja hombre espiritual que habita en nosotros.
Por ello este 2012 no hay que caer en la trampa de todos los años.
Despierta!!!!, Date tiempo para prácticas de meditación, respiración, relajación, pensar mejor, conseguir una mente calmada, etc., nos ayudarán a re-equilibrar nuestra vida física-espiritual para así frenar y cambiar el rumbo interior.
Basta con mirar, analizar y reflexionar nuestra vida de un día, de una semana, para ver cuanto tiempo le dedicamos a nuestro interior, y eso será el reflejo del resto de nuestra vida.... a no ser que aumentemos nuestra dedicación interior, todo lo otro caerá por su propio peso, por la ley de la entropía.
Siempre se dice, que para dedicarse a nuestra parte interior necesitamos tiempo, estar tranquilos, etc., pues te diré que esta vida está expresamente hecha de rapidez y de estrés, para tenernos siempre ocupados, alocados, malhumorados, ES nuestra propia mente ha caído en el juego de este estilo de vida y a no ser que hagas algo por ti jamas se producira el cambio.
En India que dice: "la mente es una buena esclava, pero una mala ama", por lo que mejor es dejar de engañarse y empezar a trabajar interiormente de verdad, ya que los años pasan y pasan .....
Al cuerpo lo alimentamos todos los días, también nuestra alma lo necesita con la misma importancia
La invitacion es para este año y los que te queden en esta existencia, generar un cambio real para tu bienestar interior y que tu alma se llene nuevamente de amor y ternura.
Deseo profundamente tu felicidad y la de todos los seres sintientes.
Cuida tu cuerpo, tu vitalidad, tus emociones, tu mente y tu espíritu....
un gran abrazo....
sábado, 17 de diciembre de 2011
Comercial BIC "FUGA", para TBWA Chile
sábado, 3 de diciembre de 2011
Algunos Conceptos Fundamentales SOBRE EL BUDISMO Y LA MEDITACIÓN

sábado, 19 de noviembre de 2011
breve carta a mi padre.
Una vision ante el dolor de las partidas.
El miedo a la muerte está fuertemente arraigado en muchas personas. Puede debilitar la base de nuestras vidas, provocar preocupaciones, sufrimiento y tormento. Al mismo tiempo, si la base de nuestras vidas es poco firme, pueden ponerse de manifiesto problemas espirituales emocionales.
Se dice que la búsqueda de la iluminación de Shakyamuni está motivada por un deseo de encontrar una solución a los 4 sufrimientos fundamentales y, concretamente, por un deseo de superar el miedo a la muerte. Y fue el problema de la muerte, como afrontarla y trascenderla, lo que inspiró la creación de muchos otros sistemas religiosos y filosóficos.
“La causa de la muerte no es la enfermedad sino el nacimiento”
Cuando sentimos que “solo se vive una vez”, sentimos la tentación de entregarnos a todos los placeres y sensaciones en el tiempo limitado que nos queda.
“Come, bebe y sé feliz, pues mañana morirás”.
La cruda adicción al trabajo durante el dia da paso a un hedonismo desatado después. No resulta sorprendente que la búsqueda del placer se haya convertido en una cualidad frenética y el impulso de adquirir riqueza material se haya convertido prácticamente en una obsesión.
Desde el punto de partida de una sociedad firmemente basada en el materialismo, la muerte es la negación final de todas nuestras posesiones materiales, así que la tememos excesivamente, al igual que tememos la pérdida de nuestras posesiones materiales durante nuestra vida.
Poeta William Blake: “Para ver un mundo en un grano de arena, Y un cielo en una flor silvestre, Agarra la Infinidad en la palma de tu mano, Y la eternidad en una hora.
El budismo ve nuestras vidas en el contexto del macrocosmos… nuestras vidas han existido siempre de una forma u otra, siguiendo un ciclo interminable de nacimiento y muerte, decadencia y renovación que lo rige todo. Así pues, la filosofía budista anticipa casi tres mil años las leyes de la conservación de la energía y la materia, que afirman que ni la energía ni la materia se pierden nunca, sino que cambian de forma.
Todas las cosas que se manifiestan físicamente en la vida se recluyen en un estado de latencia tras su extinción o muerte.
La flor de cerezo no es visible en invierno, esta ahí, aletargada, esperando a florecer cuando se den las condiciones necesarias (primavera). Lo mismo ocurre con nuestras vidas.
Según la visión budista, la vida es eterna. Se cree que atraviesa sucesivas encarnaciones, así que la muerte no se considera tanto el cese de una existencia como el principio de una nueva.
Para los budistas el fenómeno de la trasmigración es obvio, tal como lo fue para los indios, quienes le dieron el nombre de Samsara en sánscrito
La muerte es necesaria. Como morimos, podemos apreciar la maravilla de la vida.
Si la vida sigue, ¿en qué forma continua?
Las ocho conciencias o alaya de la teoría budista, que actúa como un almacén para las memorias recopiladas por las siete primeras conciencias y sobrevive tras la muerte.
Las cinco primeras conciencias son los sentidos: La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.
La sexta conciencia integra la percepción de los 5 sentidos como imágenes coherentes y hace juicios sobre el mundo exterior. Por ejemplo, tomemos un pétalo de rosa. Es rojo, suave y aromático. Nuestra sexta conciencia recopila los datos sensoriales y obtiene la idea de una rosa, por oposición, por ejemplo, a una fresa.
Las seis primeras conciencias juntas forman la mente consciente.
La séptima o mano-conciencia, no depende directamente de los sentidos. Discierne el mundo interior. A partir de la séptima conciencia sacamos el juicio de valor: Una rosa es muy bella. Aquí mano significa discernir.
Cuando estamos dormidos, la séptima conciencia oculta emerge en forma de sueños, mientras que las funciones de los seis sentidos permanecen latentes.
El budismo sugiere que la octava conciencia recuerda y almacena no sólo todo cuanto hemos experimentado en esta vida –incluida todas las causas que hemos creado con nuestros pensamientos, palabras y acciones- sino también todo lo que hemos experimentado en un pasado remoto.
El budismo enseña que no existe nada como un alma o espíritu que gobierne el cuerpo y la mente de cada uno y siga existiendo, flotando en el aire, después de la muerte.
En lugar de un alma etérea, el budismo abraza la noción de un yo verdadero, que sigue existiendo independientemente de que vivamos o muramos.
La conciencia alaya puede interpretarse como el reino que entreteje todas las causas y efectos que forman el destino de este Yo concreto. Cuando esta vida vuelve a aparecer en el mundo de los fenómenos, las semillas Kármicas de la conciencia alaya germinan de nuevo, pero en unas condiciones nuevas y en una forma física nueva. La personalidad de cada uno continúa durante toda la eternidad.
El budismo lo acepta como un hecho. Ya esté latente en la muerte o se manifieste en la vida, es la misma energía vital.
Tengas 2, 17,41,56 o 78, eres la misma persona. Sin embargo, como nos explica la medicina, casi todas las células de tu cuerpo habrán ido sustituyéndose durante tu vida, pero sigues siendo tú. Es tu esencia. Todas las memorias, hábitos y karma almacenados en la conciencia alaya conforme pasa el tiempo forman tu yo individual, o el marco del ser individual que repite el ciclo de la muerte y el renacimiento.
Según la ley de la causalidad, en cada momento creamos un karma nuevo.
Después de la muerte, en esta nueva existencia, a pesar de que nuestra memoria Karmica esté intacta, no tendremos memoria consciente de nuestra vida anterior.
Los efectos karmicos existen, pero la persona que los provocó, ya no.
Estamos forzados a beber las aguas del Lete, el río de la mitología griega que hace olvidar el pasado.
La memoria Karmica que denominamos alaya, en la que quedan grabadas todas las causas que hemos creado, es distinta del cerebro.
Según la teoría de las nueve conciencias, la conciencia alaya fluye constantemente, como un torrente que se precipita sin cesar con transiciones y transformaciones.
Cuando morimos nuestras vidas vuelven totalmente al reino de la conciencia alaya.
La novena conciencia o budeidad.
Se denomina conciencia amala o iluminación. Amala significa pureza absoluta. Es un reino directamente conectado con la ley del universo (Nam-myojo-rengue-kyo), la ley suprema de la vida y de la muerte.
Cuando nos entregamos al Gohonzon vemos cómo brota la alegría y la determinación para hacer frente a la realidad de que nuestras existencias se prolongan en la vida eterna del universo.
Para hablar del modo ideal de morir hay que hablar del modo ideal de vivir.
Para atravesar de un modo satisfactorio el proceso de la muerte depende de los constantes esfuerzos que hagamos durante la vida para acumular buenas causas, para contribuir a la felicidad de los demás, y para fortalecer la base de la bondad y la humanidad en lo más profundo de nuestras vidas.
El budismo garantiza que quienes practiquen con sinceridad se acercarán a la muerte en un estado de plena satisfacción.
viernes, 11 de noviembre de 2011
¿qué puede hacer cada uno en este 11.11.11?

Mucho. Podemos partir el día con mayor conciencia, en silencio. Observarnos durante todo el día: ¿en qué estoy pegado?, ¿en fantasías, resentimientos, pesimismos, miedos, rabias, críticas, envidias, prisa, ansiedad?
Luego de estos podemos a cada instante sentir la respiración y volver al presente para cambiar la energía pegada por amor, aceptación, confianza, agradecimiento.
También y en cualquier parte: en la ducha, camino al trabajo, frente al computador, a la hora del almuerzo, en el atardecer o a la noche mirando el cielo, podemos comprometernos a cambiar lo que nos hace daño: un hábito, un sentimiento, una situación. Podemos pedir ayuda a la Divinidad, al Universo, a nuestra alma o a lo que sea nuestra creencia espiritual para que acompañe nuestro compromiso de transformación.
Definitivamente este 11 del 11 del 11 podemos abrir nuestra energía emocional, mental, física y espiritual a vivir una vida más consciente, equilibrada, despierta y alegre que contribuya a un cambio personal y global.
jueves, 27 de octubre de 2011
RSA Animate - Choice
RSA Animate - Changing Education Paradigms
sábado, 22 de octubre de 2011
El Corazón y La Mente

Solamente un libro vale la pena leer: el corazón
"Use a su corazón para escuchar las Enseñanzas, no sus oídos."
El Buda nos enseñó que cualquier cosa que inquiete a la mente durante nuestra práctica da en el blanco. Las impurezas son inquietantes. ¡No es la mente la que se inquieta! No sabemos lo que son nuestras mentes e impurezas. Cualquier cosa con la que no estemos satisfechos, sencillamente no queremos saber nada con eso. Nuestro modo de vivir no es dificultoso.
Lo que es difícil es no estar satisfecho, no armonizarnos con ello. Nuestras impurezas son lo dificultoso.
El mundo se halla en un estado de ajetreo febril. La mente cambia de gusto a disgusto con el ajetreo febril del mundo. Si podemos aprender a aquietar la mente, esto será la mayor ayuda para el mundo.
Si su mente es feliz, entonces usted es feliz en cualquier lugar al que vaya. Cuando la sabiduría se despierte dentro de sí, verá la Verdad dondequiera que mire, en todo lo que hay. Es como cuando usted aprendió a leer —usted ahora puede leer dondequiera que va.
Si usted es alérgico a un lugar, será alérgico a todos los lugares. Pero no es el lugar externo el que le está causando problemas. Es el "lugar" dentro suyo.
Preste atención a su propia mente. El que acarrea cosas sostiene cosas, pero el que sólo las observa sólo ve la pesadez de las mismas. Deshágase de las cosas, suéltelas y encuentre claridad.
La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión nacen fuera de esta tranquilidad. Si uno observa y conoce esta confusión, entonces la mente se tranquiliza una vez más.
El budismo es una religión del corazón. Sólo eso. El que practica el desarrollo del corazón practica budismo.
Cuando la luz es tenue, no es fácil ver a las viejas telas de araña en los rincones de la habitación. Pero cuando la luz es brillante puede verlas con claridad y por lo tanto puede deshacerse de ellas. Cuando su mente esté brillante, podrá ver sus impurezas claramente y limpiarlas.
El fortalecimiento de la mente no se hace moviéndola de aquí para allá así como se hace para fortalecer al cuerpo, sino llevándola a detenerse, a aquietarse.
Debido a que la gente no se observa a sí misma puede cometer toda suerte de malas acciones. No se fijan en sus propias mentes. Cuando la gente va a hacer algo malo tiene que mirar primero alrededor para ver si hay alguien observando: "¿Me verá mi madre?" "¿Me verá mi esposo?" "¿Me verán mis hijos?" "¿Me verá mi esposa?" Si no hay nadie observando siguen adelante y lo hacen. Esto es insultarse a sí mismos. Dicen que nadie está mirando y rápidamente terminan con su mala acción antes de que alguien los vea. ¿Y qué pasa con ellos? ¿No son ellos un "alguien" mirando?
Use a su corazón para escuchar las Enseñanzas, no sus oídos.
Están aquellos que batallan contra sus impurezas y las conquistan. Esto se llama combatir interiormente. Los que combaten exteriormente se aferran a bombas y pistolas para arrojar y disparar. Conquistan y son conquistados. Conquistar a otros es la manera en la que lo hace el mundo. En la práctica del Dhamma no tenemos que combatir a otros, sino conquistar nuestras propias mentes, resistiendo pacientemente todos nuestros estados de ánimo.
¿De dónde viene la lluvia? Viene de toda el agua sucia que se evapora de la tierra, así como la orina y el agua que usted arroja después de lavarse los pies. ¿No es maravilloso que el cielo pueda tomar esa agua sucia y transformarla en agua limpia y pura? Su mente puede hacer lo mismo con sus impurezas si usted la deja.
El Buda habló de juzgarse solamente a usted mismo, y no de juzgar a los otros, no importa cuanto bien o mal puedan hacer. El Buda sencillamente indica el camino diciendo: "La Verdad es así." Ahora, ¿nuestra mente es así o no?
lunes, 17 de octubre de 2011
TRABAJANDO CON EL APEGO
El apego se define como un factor mental que percibe un objeto como algo atractivo, exagera su atractivo, lo ve como una causa de felicidad y quiere poseerlo y retenerlo.
¿QUÉ HAY DE MALO CON EL APEGO?
1) El apego perturba la mente
- Hace que nuestra mente pierda la paz y la oscurece - Puede llevarnos a hacer cosas estúpidas o peligrosas (por ejemplo, manejar un auto en forma descuidada para impresionar a otro) - Nuestro estado de ánimo sube y baja: estamos felices si tenemos lo que queremos e infelices si no lo tenemos - Si se deprime alguien hacia el cual estamos apegados nosotros también nos deprimimos.
2) Conduce a la insatisfacción - "como sería beber agua salada"
- No importa cuanto tomemos siempre queremos más o mejor - La felicidad / placer que tenemos no dura mucho y no remueve nuestros problemas
3) Puede dar origen a otras emociones, tales como, la rabia, los celos, el miedo y la preocupación
4) Lleva a problemas con nuestras relaciones
- Nos volvemos dependientes y/o posesivos - Nos hacemos expectativas irrealistas de los otros
5) Nos llevan a realizar acciones negativas, ejemplo, robar o mentir los cuales son causa de sufrimiento en vidas futuras y ¡en esta vida también!
6) Hace que renazcamos una y otra vez** (solo para Budistas y creyentes en la reencarnacion)
7) Interfiere con nuestra práctica y crecimiento espiritual- nos une al deseo esclavizante.
- Distrae nuestra mente cuando intentamos meditar u orar - Gastamos cantidad de tiempo en actividades que no son vitales, tales como ir de compras, palabras ociosas y dedicamos poco tiempo a la práctica espiritual - Incluso cuando lo hacemos, nuestra motivación puede ser impura y está manchada de apegos a tener buena reputación, a obtener gozo, poderes, etc. - Impide que obtengamos realizaciones del sendero, la liberación y la Iluminación
8) Es irrealista, no ve las cosas en forma correcta como en realidad son.
ANTIDOTOS PARA EL APEGO
1) Reflexiona en los defectos del apego y genera el deseo de trabajarlo.
2) Medita en la transitoriedad
- Todo está sujeto a cambio, nada dura para siempre - Uno mismo y todos los demás eventualmente moriremos - Tendremos que dejar atrás nuestras posesiones - La felicidad / placer que nos da el apego es de corta duración
3) Observa los aspectos negativos o desagradables del objeto
- Por ejemplo, "Si yo tuviera un Mercedes sería ¡tan feliz!". Piensa en los gastos, en su mantenimiento, en las preocupaciones, etc.
- Por ejemplo: "Sería tan maravilloso tener una relación con esa persona ¡tan atractiva!" Tal vez la persona haya ocultado ciertos defectos, tal vez más adelante se te vuelva un conflicto.
- Pero ten cuidado de no irte al otro extremo: desarrollar aversión hacia el objeto.
4) Verifica, ¿Es en realidad este objeto una fuente de felicidad?
- Si así lo fuera yo siempre experimentaría felicidad al tenerlo o cuando me encuentro junto a la persona hacia la cual estoy apegado, ¡no es así?
- Si así lo fuera, entre más obtengo más feliz me podría, ¡Es cierto o no? - Si así lo fuera, todos sentirían felicidad al relacionarse con este, ¡Cierto o no? - Pregúntate: ¿Qué es aquello que en verdad me hace feliz?
- Según el Budismo la fuente real de felicidad está dentro de nosotros: nuestro buen karma y nuestras actitudes positivas.**
5) Verifica: ¡En verdad el objeto existe en la forma en que yo lo percibo?
- Lo que aparece atractivo a una persona no lo es para otra; entonces, es nuestra mente la que crea al objeto "atractivo" o al objeto "deseable".
- Mentalmente separa las partes que conforman el objeto: mira a ver si puedes encontrar exactamente qué es lo que es tan atractivo o tan deseable
- De acuerdo al Budismo no existe un "yo" real, permanente, que pueda encontrarse en las personas. Tampoco existe una esencia real, permanente y que pueda hallarse en los objetos inanimados. Todas las cosas simplemente surgen en dependencia de diferentes factores: causas, condiciones, partes y etiquetas mentales.
PREGUNTAS COMUNES EN TORNO AL APEGO
1) ¿Qué diferencia hay entre el amor y el apego?
El apego es más egoísmo, está más preocupando por nuestras propias necesidades y deseos; a veces utilizamos a la otra persona con el fin de satisfacer dichos deseos. El amor está más interesado en la felicidad, necesidades y deseos de la otra persona.
2) ¿Cómo trabajar con el apego en las relaciones?
- Aplica antídotos contra el apego para gradualmente disminuirlo. Trabaja en aumentar el amor puro e incondicional.
- Cuando en la relación surgen los problemas no asumas de inmediato que se trata de una falla en el otro; chequea tu propia mente:
-“¿Qué está diciendo mi mente al respecto? ¿Acerca de la otra persona? ¿Acerca de mí mismo? ¿Es cierto lo que mi mente está diciendo?"
- “¿Qué tipo de expectativas tenía yo sobre la otra persona? ¿Son realistas y razonables o estoy esperando demasiado?"
- Confianza y una comunicación abierta son muy importantes con el fin de que la relación pueda ser espiritualmente beneficiosa para ambas partes.
3) ¿Qué decir acerca del apego al Dharma?
- Es mejor que el apego a las "cosas mundanas" porque si se practica apropiadamente nos conduce a liberarnos del apego, del sufrimiento, etc.
4) ¿Qué acerca del apego a los Maestros espirituales?
- La actitud correcta que debemos tener hacia el Maestro Espiritual es la devoción la cual está basada en haber chequeado a esta persona cuidadosamente y en profundidad y haber llegado a la sabia decisión de tomarla como su maestro. Pero a veces el apego puede mezclarse con nuestros sentimientos de devoción y esto conducirá a problemas. Como ejemplo, sentirnos celosos cuando el maestro está prestándole atención a otros.
- Lo mejor es estar consciente del apego y tratar de aplicar los antídotos. Si el maestro es en verdad un maestro y es habilidoso sabrá como evitar que alimentemos nuestro apego y a cambio nos ayudará a superarlo.
5) ¿Cómo vivir una vida feliz y saludable sin apego, o al menos, con la menor cantidad de apego posible?
- El camino del Buda es el "camino medio", ni la complacencia ni la privación; estar satisfechos viviendo en forma cómoda pero sencilla
- Desarrollando la motivación altruista de la Bodichita por las cosas que hacemos: en otras palabras, entrenarnos en el interesarnos por los demás y en hacer lo que hagamos con la motivación de beneficiar a los demás


