Un espacio para el ocio, bien pensado. Reflexion, comentarios, ironia, lo que sea...todo vale.
martes, 29 de mayo de 2012
El Amor y el apego....
La mayoría de las relaciones humanas están basadas en una mezcla de amor y apego. Este amor ordinario no es puro porque surge del anhelo por lograr la propia felicidad y, por lo tanto, apreciamos a los demás solo cuando satisfacen nuestros deseos. El amor puro no está mezclado con el apego y nace del deseo de que los demás sean felices; nunca causa problemas, solo proporciona paz y felicidad tanto a nosotros mismos como a los demás. Para eliminar nuestro apego, no es necesario que abandonemos nuestras relaciones, sino aprender a distinguirlo del amor, e ir reduciéndolo hasta que nuestro amor sea puro.
viernes, 4 de mayo de 2012
EN LA BÚSQUEDA DE UNA VIDA CON SENTIDO Por el Lama Thubten Zopa Rinpoché
Es en extremo importante que hagamos algunos esfuerzos
espirituales mientras que, como seres humanos que somos, tengamos la
oportunidad de dedicarnos a métodos internos que den paz a la mente.
Es una experiencia conocida que la felicidad no surge
sólamente de factores externos. Si revisamos cuidadosamente nuestra vida
diaria, fácilmente veremos que esto es verdad. Nuestra felicidad requiere de la
intervención de ciertos factores internos para que se produzca. Si el sólo
desarrollo externo pudiese producir una paz duradera en los seres vivientes,
entonces todos los que tienen mayor cantidad de posesiones materiales deberían
tener más paz, al tiempo que, todos los que tienen menos deberían tener menos
paz y felicidad. Pero la vida no siempre es así.
Hay mucha gente que es feliz y tiene pocas riquezas y muchas
personas ricas que son muy infelices. Aquí en la India, por ejemplo, hay muchos
panditas, yoguis de altas realizaciones e incluso simples practicantes del
Dharma que viven vidas humildes y sin embargo tienen gran paz en sus mentes.
Entre más han renunciado a una mente sin control mayor es su paz. Entre más han
renunciado a la actitud de estar centrados en sí mismos, a la ira, a la
ignorancia, al apego y a otros similares, mayor es su felicidad.
Grandes yoguis tales como los maestros indios Naropa y
el yogui tibetano Jetsun Milarepa no poseían nada y sin embargo tenía una
increíble paz en sus mentes. Ellos eran capaces de renunciar a una mente
descontrolada, la fuente de todos los problemas y así trascendieron todo
sufrimiento. Realizando el sendero hacia la iluminación obtuvieron una
felicidad de orden superior. Entonces, aun cuando tuvieron que pasar días
enteros sin comer, -el gran yogui Milarepa vivió por muchos años en una cueva
subsistiendo únicamente de ortigas silvestres- están considerados entre los más
felices hombres del planeta. Puesto que abandonaron las tres mentes venenosas
de la ignorancia, la ira y el apego, su paz y felicidad fueron en verdad
grandes. Entre más pudieron controlar sus mentes mayor fue su paz.
Si la felicidad dependiera únicamente del logro de factores
externos, entonces países ricos como los Estados Unidos serían felices. Muchas
personas imitan a los Estados Unidos pensando que así encontrarán la felicidad.
Personalmente siento más paz en países espirituales como son la India y el
Nepal. Estos son países mucho más felices, más pacíficos para la mente. Cuando
después de estar en gira por el occidente vuelvo a la India, es como volver a
casa. Son tantas las diferencias. La India es en verdad un país muy dhármico;
genera grandes cambios a la mente. Cuando miras una sociedad materialista y ves
la gente y su forma de vivir, tu propia mente se perturba. El progreso material
es increíble y seguirá aumentando pero como resultado, la gente se vuelve más y
más ocupada y surgen muchos problemas. La gente no tiene tiempo para relajarse
y se vuelve nerviosa, muy nerviosa. Aquí en la India uno ve gente relajada por
todas partes pero allá, uno mismo se siente nervioso, uno coge la vibración de
sus mentes agitadas. Si la felicidad dependiese exclusivamente del desarrollo
externo, entonces lugares como Suiza y los Estados Unidos tendrían la mayor
paz. Tendrían menos peleas, menos luchas, menos violencia, pero no es así.
Esto muestra que algo está haciendo falta. Nos indica que
algo está faltando en su método de búsqueda de la felicidad. Materialmente
podrán estar en la cima del mundo pero muchos problemas continúan destruyendo
su paz y su felicidad. ¿Qué hace falta? El desenvolvimiento interior. Ellos van
tras del desarrollo externo pero ignoran el desenvolvimiento de la mente, el
desarrollo interior. Esa parte del método está faltando. En el ámbito material
el mundo occidental ha progresado enormemente, pero no se está volviendo más
grande. Su gran error es estar mirando hacia fuera olvidando por completo el
desenvolvimiento de la mente, el desarrollo del buen corazón. El progreso
material en sí mismo no es malo; el factor material ha de desarrollarse pero el
interior es mucho más importante. No hay forma de compararlos. El
desenvolvimiento interior es un millón de veces más efectivo en la producción
de una felicidad verdadera que el desarrollo externo. No encuentras paz si
olvidas el desarrollo mental. A través del desarrollo del buen corazón uno
obtiene paz en su mente. Debemos pues, desarrollarnos en lo externo pero al
mismo tiempo también hemos de desarrollar la mente. Si comparamos el valor de
la paz producida por una cosa externa con la producida por el buen corazón, por
la compasión, por el amor, por la paciencia, por la eliminación de la
violencia, el valor superior que ofrece el desarrollo interior es abrumador.
Incluso, si uno tiene una pila de diamantes que equiparan el peso de la tierra,
no existe forma de comparar la paz que estos proveen con la paz obtenida a
través del desarrollo interior. El dueño de la pila sigue siendo molestado por
problemas mentales como la rabia, el apego y otros por el estilo. Si alguien le
insulta, la rabia comienza a formarse seguida de pensamientos de causarle daño,
de insultarle y de herirlo. El hombre del desenvolvimiento interior reacciona
diferentemente y piensa: "si él se pone bravo conmigo, si me insulta y
hiere mi mente, que indispuesto me sentiría, que infeliz yo me sentiría, luego
no debo hacerle cosas negativas. Si me pongo bravo con él y le insulto, se
sentiría terriblemente contrariado e infeliz. Me siento triste cuando él es
negativo conmigo, luego igualmente, él se sentirá muy infeliz y su paz será
perturbada si soy negativo con él. ¿Cómo podría yo atreverme a hacerle esto?
Debemos tratar de pensar de esta forma.
Cuando mi amigo dice o hace cosas que me disgustan y la rabia
y la incomodidad empiezan a surgir de mi corazón, yo querré decirle muchas
cosas que le dolerían, pero debo mantenerme consciente y ser hábil y valeroso
pensando: "¿cómo enfurecerme con él? ¿Cómo puedo decirle cosas hirientes?
¿Cómo puedo causarle daño? Debo esforzarme por pensar de esa forma. Si él fuese
violento conmigo, ¡qué infeliz yo me sentiría, como perturbaría mi mente, cómo
me dañaría! En consecuencia, qué innoble yo sería si daño a este amigo quien al
igual que yo quiere ser feliz y no tener sufrimientos. ¿Cómo podría yo
atreverme a seguir semejante acción? Cuando piensas de esta forma la rabia
desaparece como estalla una burbuja de agua. Al comienzo la burbuja se ve tan
sólida como una piedra, pero de un momento a otro desaparece. Al comienzo nos
parece que no vamos a poder cambiar nuestra mente; sin embargo, si utilizamos
el método apropiado, cuando meditamos de esta forma, la ira se va como una
burbuja de agua. No le ves sentido a volverte rabioso; simplemente practicas la
paciencia tratando que la ira no surja, recordando que lo que perturba tu mente
y destruye tu felicidad también destruye la felicidad de los otros sin que sea
de ninguna utilidad. Entonces, ¡qué bello se torna tu rostro! La ira nos afea
por completo. Cuando la rabia entra en un rostro hermoso ni el mejor de los
maquillajes podría esconder la completa fealdad y el terror que manifiesta. Tú
puedes ver esto en las caras de las personas, puedes reconocer la rabia. Puedes
sentir temor de la rabia por la sola cara de quien está rabioso; está
reflejando la rabia, es una muy mala vibración de la cual hay que deshacerse.
Hace que todos sean infelices.
La verdadera práctica del Dharma, la verdadera meditación, es
nunca dañar a los demás. Ésta protege tanto tu propia paz mental como la de los
otros. Este es el Dharma real, una verdadera acción religiosa que te trae
beneficios a ti y a los demás. Como ya lo mencioné anteriormente, ser capaz de
practicar esta clase de paciencia -aun cuando sea tan solo una vez- vale más
que un arrume de diamantes tan grande como esta tierra. ¿Qué paz interior
puedes extraer de los diamantes? Sólo estás corriendo el riesgo de que alguien
te mate para quedarse con ellos. No hay forma de comparar el valor de un buen
corazón con las posesiones materiales. Puesto que queremos felicidad y no
queremos sufrimiento es en extremo importante que practiquemos el Dharma.
Dharma no es hacer cantos, hacer rituales o vestir uniformes. Es desenvolver la
mente, el factor interno. Tenemos muchos factores internos: la mente
descontrolada, los engaños, factores positivos como el amor y la compasión y
factores negativos como la ignorancia. Todos tenemos tendencias mentales
positivas y negativas. Practicar el Dharma significa cultivar la buena mente la
cual ha de ser desarrollada. En un contexto el Dharma implica todos los
fenómenos existentes, pero cuando digo, "la práctica del Dharma"o
"el Dharma sagrado", el significado es, protegerse a uno mismo del
sufrimiento. Ese es el significado del Dharma sagrado, el Dharma que hemos de
practicar.
Existen muchos niveles diferentes de sufrimientos de los
cuales necesitamos protegernos. El Dharma es como una cuerda que se le lanza a
alguien que está a punto de caer por un precipicio. Esta le protege y sostiene
para no caer en los reinos del sufrimiento -el mundo del ser infernal, del
fantasma o del animal-. Un segundo significado de la práctica del Dharma
sagrado es que uno encuentra protección de la totalidad del samsara, de todo el
sufrimiento samsárico. Nos protege de todas las mentes incontroladas tales como
la ignorancia, el apego y la ira; de actitudes ego centradas y de todos los
factores mentales que hacen que uno no reciba la iluminación, el estado de la
budeidad, el estado de la más alta y sublime felicidad.
Mientras exista el pensamiento del egocentrismo no habrá
forma de alcanzar la budeidad; nuestro sendero hacia la felicidad suprema está
bloqueado. Estar centrado en sí mismo es la más grande molestia para la
felicidad y la iluminación. Si uno practica el Dharma encuentra protección al
disturbio de la actitud centrada en uno mismo y rápidamente recibe la
iluminación.
La muerte es seguida por un estado denominado
intermedio (en tibetano: bar-do), luego del cual renacemos en uno de los seis
reinos. El renacimiento, la vida, la muerte, el estado intermedio, de nuevo
renacimiento: viajamos constantemente en este círculo, experimentando
repetidamente la confusión y el sufrimiento debidos a concepciones y a visiones
impuras. Cuando practicamos el Dharma sagrado este nos guía y nos protege de
las concepciones y visiones impuras que hacen que siempre permanezcamos atados
al sufrimiento cíclico. Existen muchos niveles a través de los cuales el Dharma
guía y protege a quienes lo practican. El problema está en que nuestro cuerpo y
mente están en la naturaleza del sufrimiento, ellos no están más allá del
sufrimiento. Este es todo el problema. Puesto que existen en la naturaleza del
sufrimiento siempre permanecemos ocupados. ¿Por qué está el cuerpo en la
naturaleza del sufrimiento? Porque la mente está en la naturaleza del
pensamiento. La mente no está liberada del sufrimiento; no está liberada de las
mentes descontroladas de la ignorancia, la ira, el apego y sus acciones, karma;
en consecuencia, su naturaleza es la del sufrimiento y a su turno hace que el
cuerpo sufra. Es por esta razón que sin opción alguna el cuerpo está sujeto a
los sufrimientos del calor, el frío, el hambre, la sed, el nacimiento, la
vejez, la enfermedad y así sucesivamente. No necesitamos buscar estos
sufrimientos, ellos vienen a nosotros en forma natural y tenemos que
experimentarlos. Todo esto es debido a que no hemos liberado nuestra mente del
sufrimiento. Delhi no es samsara, el mercado no es samsara. El samsara son este
cuerpo y mente que están en la naturaleza del sufrimiento, este cuerpo y mente
que permanentemente hacen que nos preocupemos y nos mantienen ocupados. Samsara
es que tengamos un cuerpo y una mente atados por la mente que no ha sido
amansada y sus acciones kármicas.
El samsara es un ciclo, como las ruedas de una bicicleta. Su
función es girar en círculo. ¿Como gira? Los agregados (en sánscrito: skandas),
nuestro cuerpo y mente continúan de esta vida a una vida futura. Ellos unen la
vida pasada con la presente y ésta con la futura. Ellos continúan siempre, por
siempre unen una vida con la siguiente. Ellos crean un círculo que por siempre
permanece como las ruedas de una bicicleta, siempre yendo a lugares diferentes.
Tú eres el sujeto que gira en círculos, como la persona que maneja la
bicicleta. El ser es como eso. Hacemos círculos de vida en vida renaciendo de
acuerdo a la forma como hemos vivido nuestras vidas, el karma que hayamos
creado y el estado general de nuestra mente. Dependiendo de estos factores
renacemos como animal, como humano, como dios, en el infierno, etc. Nuestros
agregados nos llevan consigo tal como un caballo lleva a su jinete.
El problema radica en que a lo largo de todas nuestras vidas
anteriores y desde tiempos sin fin, no trabajamos ni intentamos liberar nuestra
mente de pensamientos descontrolados y del karma. Consecuentemente nuestros
mente y cuerpo están todavía viviendo en la naturaleza del sufrimiento
experimentando los mismos problemas una y otra vez. Si ya nos hubiésemos
liberado de este karma y de estas mentes sin control, sería para nosotros
imposible experimentar de nuevo el sufrimiento. Una vez te has liberado del
sufrimiento del samsara, del cautiverio del karma y de la mente que no ha sido
entrenada, nunca más se vuelve a sufrir; no quedaría en ti una causa que te hiciese
caer en el sufrimiento. Si ya antes te hubieses liberado no habría razón para
que ahora sufrieses, tu cuerpo y mente no estarían viviendo en la naturaleza
del sufrimiento. Si no tenemos un cuerpo samsárico no hay razón para tener una
casa, ropa, comida y otras necesidades temporales. No sería necesario que nos
preocupásemos, ni tampoco hacer planes ni coleccionar muchas posesiones
materiales, andar a la caza del dinero, tener cientos de prendas diferentes
para vestirnos según la estación, tener cientos de pares de zapatos, hacer
negocios y así sucesivamente. No existiría ninguno de estos problemas. Pero
nosotros sí tenemos un cuerpo samsárico lo que hace que toda nuestra vida desde
el renacimiento hasta la muerte se mantenga ocupada cuidándole.
El Lama Tsong Khapa, un muy alto yogui tibetano
reconocido como la personificación de Manyushri el Buda de la Sabiduría,
escribió sobre el Sendero desde su propia experiencia personal: "si uno no
piensa en la evolución del samsara uno no sabrá cómo cortar la raíz del
samsara". Para dar un ejemplo digamos que hay una persona que
permanentemente está enferma porque come la comida equivocada. Mientras no
reconozca el error que está cometiendo en su dieta -la causa de su enfermedad-
continuará estando enfermo no importando cuantas medicinas tome. Similarmente,
si no comprendemos los patrones evolucionistas del samsara no tendremos la
posibilidad de recibir la paz del nirvana que estamos buscando. Para esto hemos
de cortar la raíz del samsara y para hacerlo hemos de conocer los métodos
apropiados. Esto significa que debemos reconocer el proceso samsárico, las
causas para que nuestro ser se mantenga atado a este. Tenemos que darnos cuenta
de lo que nos ata al samsara y luego, generar aversión a este y renunciar a las
causas de la existencia samsárica. El Lama Tsong Khapa concluyó el verso
anterior diciendo: "Yo, el yogui, así lo he practicado. Te pido a ti, que
buscas liberarte que hagas lo mismo". Fue así como nos dio sus consejos
este gran yogui que realizando el sendero alcanzó la iluminación. Es muy
importante que primero, queramos liberarnos del samsara luego, tenemos que
reconocer las leyes de evolución del samsara, finalmente, tendremos que cortar
su raíz.
Para comprender la evolución del samsara tenemos que
comprender los doce eslabones del origen interdependiente, o surgimiento
dependiente. Estos doce eslabones explican con claridad cómo es que damos
vueltas en el samsara. ¿Cómo fue que se originó nuestro presente samsara (estos
agregados que viven en la naturaleza del sufrimiento)? En una vida pasada,
llenos de ignorancia, acumulamos el karma para nacer con este cuerpo humano. En
nuestra vida anterior, justo en el momento en que íbamos a morir, un segundo
antes de que muriésemos y no queriendo dejar el cuerpo ni queriendo tener que
separarnos de esta vida, surgió en nosotros el ansia y el aferramiento. Luego
nacimos en el estado intermedio y enseguida de este, nuestra conciencia entró
en el vientre de nuestra madre. El óvulo fertilizado creció y los demás
sentidos se fueron desarrollando gradualmente. Luego llegaron el contacto y las
sensaciones consecuentes. Luego ocurrió nuestro renacimiento, envejecimos y
todo lo que queda en nosotros es la experiencia de la muerte.
En esta vida, desde el momento de nuestro nacimiento hasta el
momento de nuestra muerte no existe paz. Como seres humanos que somos,
continuamente vivimos muchos sufrimientos: el sufrimiento de nacer; no estar
satisfechos con nuestra situación; tener que encontrarnos con experiencias no
deseables; tener preocupaciones; estar temerosos de perder objetos que nos
atraen; perder nuestros amigos, parientes y posesiones materiales; la
enfermedad; la vejez y la muerte. Todos estos problemas provienen del karma y
el karma viene de la ignorancia. Por lo tanto, la raíz una del samsara es la
ignorancia, la ignorancia de confundir la naturaleza del "yo", el
ser, el cual está vacío de existencia verdadera. Aun cuando este "yo"
está vacío de existencia verdadera, nosotros por completo creemos que de verdad
existe. La ignorancia es la causa de todo sufrimiento. Recibimos el nirvana
cortando está ignorancia, la raíz del samsara. Sin hacer esto no hay modo de
lograr el nirvana.
Con el objeto de remover completamente la raíz del
sufrimiento samsárico y recibir el nirvana tenemos que seguir un sendero
verdadero. Si no queremos experimentar sufrimiento verdadero deberemos cortar
la causa verdadera del sufrimiento. Una vez que hemos cortado y removido esta
raíz se logra el nirvana. Sin embargo, esto no es suficiente pues tan solo un
individuo ha sido beneficiado. Existe un número infinito de seres sensibles y
todos ellos han sido nuestra madre, padre, hermana y hermano en incontables
vidas anteriores. No existe ni un solo ser sensible que en una u otra vida, no
haya sido amable con nosotros. Incluso en esta vida mucha de nuestra felicidad
nos llega dependiendo de la bondad de otros. No sólo de humanos; muchas
criaturas trabajan fuertemente y sufren por nuestra felicidad; muchos mueren o
son asesinados por nosotros. Por ejemplo, con el fin de producir arroz en el
campo, muchas criaturas son muertas, muchas personas trabajan y sufren bajo el
sol y así sucesivamente. La felicidad de cada día de nuestra vida depende por
completo de la bondad de otros seres que sienten. En nuestra condición de seres
humanos tenemos la oportunidad de devolverles su bondad. Ellos son ignorantes y
están ciegos a la sabiduría del Dharma. Tenemos las oportunidades dadas por el
Dharma sagrado, la oportunidad de comprender la naturaleza de la realidad y de
ayudar a todos los seres que tienen conciencia. Tenemos la oportunidad de
alcanzar la iluminación y de liberarlos del sufrimiento.
Pensemos así: "debo
alcanzar la iluminación con el objeto de beneficiarlos. Los seres sensibles han
sido extremadamente bondadosos conmigo y me han beneficiado muchísimo. Ellos
están sufriendo. Estos seres que sienten, quienes todos han sido mis madres en
muchas vidas anteriores, están sufriendo. Yo, su hijo, debo ayudarles. Si no
les ayudo ¿quién lo hará? ¿Quiénes les ayudarán a alcanzar la iluminación y a
liberarse del sufrimiento? Para hacer esto, debo yo primero recibir la
iluminación, debo volverme un Buda. Debo realizar la mente omnisciente; luego
mi cuerpo, palabra y mente sagrados se volverán más efectivos. Cada rayo de luz
proveniente del aura de un cuerpo sagrado puede liberar muchos seres sensibles
e inspirarles en el sendero hacia la felicidad, el nirvana y la plena
iluminación. Debo volverme un Buda para liberar a todos los seres
sensibles".
El sendero es el Dharma sagrado.
La esencia del sendero es el buen corazón. El más grande, el más alto buen
corazón es la bodichita, el pensamiento de querer convertirse en un Buda con el
fin de liberar del sufrimiento a todos los seres sensibles. Este es el buen
corazón supremo.
|
Lama
Zopa dio esta enseñanza en el centro Tushita el 4 de julio de 1979. Editada
por Nicholas Ribush con Glenn H. Mullin, Mahayana Publications, Nueva Delhi,
1981. Tomada de la revista MANDALA de la FPMT y traducida al castellano por
miembros voluntarios del Centro de Meditación Budista Yamantaka en Bogotá,
Colombia.
|
martes, 3 de abril de 2012
¿Es científico el buddhismo?
Antes que
respondamos a esa pregunta sería mejor definir la palabra "ciencia".
Ciencia, de acuerdo al diccionario es "conocimiento que puede ser
sistematizado, el cual depende de la comprensión y prueba de los hechos y el
establecimiento de leyes naturales generales, una rama de ese conocimiento,
cualquier cosa que pueda ser estudiada con exactitud. Hay aspectos del
buddhismo que no encajarían dentro de esta definición, pero las enseñanzas
centrales del buddhismo, las Cuatro Nobles Verdades, en su mayor parte sí lo
harían. El sufrimiento, la Primera Noble Verdad, es una vivencia que puede ser
definida, experimentada y evaluada. La Segunda Noble Verdad, establece que el
sufrimiento tiene una causa natural, el deseo vehemente, el cual, del mismo
modo, puede ser vivenciado, experimentado y evaluado. No se ha hecho ningún
intento por explicar el sufrimiento en términos de conceptos metafísicos o
mitos. El sufrimiento cesa, de acuerdo con la Tercera Noble Verdad, no debido a
depositar la confianza en un Ser Supremo, debido a la fe o a las plegarias,
sino simplemente removiendo su causa. Esto es indiscutible. La Cuarta Noble
Verdad, el camino que conduce a la cesación del sufrimiento, una vez más, no
tiene nada que ver con cuestiones metafísicas sino que depende de comportarse
en forma específica. Y otra vez, ese comportamiento está abierto a ser probado.
El buddhismo prescinde del concepto de un Ser Supremo, como hace la ciencia, y
explica el origen y el funcionamiento del universo en términos de leyes
naturales. Todo ello ciertamente muestra un espíritu científico. Nuevamente el
consejo constante del Buddha que nos dice que no deberíamos creer ciegamente,
sino más bien cuestionar, examinar, inquirir y confiar en nuestra propia
experiencia, tiene un definitivo sello científico. Él dice:
"No se guíen por revelaciones o
tradiciones, no se guíen por el rumor o por las escrituras sagradas, no se
guíen por habladurías o por la lógica pura, no se guíen por la inclinación
hacia una idea o por la capacidad de apreciación de otra persona y no se basen
en la idea "Él es nuestro maestro", sino cuando ustedes mismos sepan
que una cosa es buena, que no es censurable, que es alabada por el sabio y que
cuando es practicada ésta conduce a la felicidad, entonces síganla."
A.I, 188
Entonces,
podríamos decir que aunque el buddhismo no es completamente científico, sin
duda sí tiene una fuerte connotación científica y que es, ciertamente, más
científico que cualquier otra religión. Es significativo que Albert Einstein,
el científico más importante del siglo XX, dijera del buddhismo:
"La religión del futuro será
una religión cósmica. Debería ir más allá del Dios personal y evitar dogmas y
teología. Abarcando tanto lo natural como lo espiritual, debería estar basada
en el sentido religioso que emana de la experiencia de todas las cosas, natural
y espiritual y eso como significativa unidad. El buddhismo satisface esta
descripción. Si hay alguna religión que pudiera atender a las necesidades
científicas modernas, sería el buddhismo."
viernes, 23 de marzo de 2012
Como comprender la Verdad.
"Gran parte de nuestra planificacion es como querer nadar en una quebrada seca.
Muchas de nuestras actividades son como gobernar la casa en un sueño.
Delirando de fiebre, uno No reconoce la fiebre"
Paltrul Rimpoche "palabras Sagradas"
Muchas de nuestras actividades son como gobernar la casa en un sueño.
Delirando de fiebre, uno No reconoce la fiebre"
Paltrul Rimpoche "palabras Sagradas"
martes, 20 de marzo de 2012
Parabola, Tu puedes cambiar tu destino
Había un viejo monje que, a través de la práctica diligente, había alcanzado un cierto grado de penetración espiritual.
"Había un joven novicio que tenía unos ocho años de edad. Un día el monje miró a la cara del chico y vio que iba a morir en los próximos meses .Entristecido por esto, le incito al niño a tomar unas largas vacaciones e ir y visitar a sus padres. "Tómese su tiempo," dijo el monje. "no apures en volver". Sentía que el niño debe estar con su familia cuando llegue la muerte. Tres meses después, para su asombro, el monje vio el muchacho que caminaba de vuelta a la montaña. Cuando llegó, lo miró fijamente a la cara y vio que niño viviría ahora hasta una edad avanzada. "Dime todo lo que pasó durante su ausencia", dijo el monje. Así que el chico empezó a contarle de su viaje de la montaña. Habló de los pueblos y ciudades a su paso, de los ríos vadeados, subió montañas...Luego le dijo, un día se encontró con una corriente fuetisima, produciendo inundaciones en un valle, se dio cuenta, mientras trataba de abrirse camino a través de la corriente, que una colonia de hormigas había quedado atrapada en una pequeña isla formada por el torrente que se desborda, movido por la compasión por estas pobres criaturas, él tomó una rama de un árbol y lo puso a través de un flujo de la corriente hasta una orilla seca y mas alta. Como las hormigas se abrieron paso a través del palito, el joven se preocupo de que la rama estuviera estable, hasta que estuvo seguro de que todas las hormigas se habían escapado a la tierra seca. Luego siguió su camino. "Entonces", pensó el viejo monje para sí mismo, "es por eso que los dioses han alargado sus días." Actos compasivos pueden alterar tu destino. Por el contrario, los actos de crueldad puede afectar negativamente el destino ".
"Había un joven novicio que tenía unos ocho años de edad. Un día el monje miró a la cara del chico y vio que iba a morir en los próximos meses .Entristecido por esto, le incito al niño a tomar unas largas vacaciones e ir y visitar a sus padres. "Tómese su tiempo," dijo el monje. "no apures en volver". Sentía que el niño debe estar con su familia cuando llegue la muerte. Tres meses después, para su asombro, el monje vio el muchacho que caminaba de vuelta a la montaña. Cuando llegó, lo miró fijamente a la cara y vio que niño viviría ahora hasta una edad avanzada. "Dime todo lo que pasó durante su ausencia", dijo el monje. Así que el chico empezó a contarle de su viaje de la montaña. Habló de los pueblos y ciudades a su paso, de los ríos vadeados, subió montañas...Luego le dijo, un día se encontró con una corriente fuetisima, produciendo inundaciones en un valle, se dio cuenta, mientras trataba de abrirse camino a través de la corriente, que una colonia de hormigas había quedado atrapada en una pequeña isla formada por el torrente que se desborda, movido por la compasión por estas pobres criaturas, él tomó una rama de un árbol y lo puso a través de un flujo de la corriente hasta una orilla seca y mas alta. Como las hormigas se abrieron paso a través del palito, el joven se preocupo de que la rama estuviera estable, hasta que estuvo seguro de que todas las hormigas se habían escapado a la tierra seca. Luego siguió su camino. "Entonces", pensó el viejo monje para sí mismo, "es por eso que los dioses han alargado sus días." Actos compasivos pueden alterar tu destino. Por el contrario, los actos de crueldad puede afectar negativamente el destino ".
viernes, 2 de marzo de 2012
Partida de MCMCINE....a mis amigos:
Amigos queridos,
Han pasado pasado siete
años. Siete años felices rodeado de la mejor gente, del mejor equipo humano y
profesional, con quienes trabajamos con entrega y pasión por sus guiones y
proyectos, tocamos la gloria, nos peleamos, nos reconciliamos, en fin!...como
la vida misma. Nos conocimos, nos confiamos, nos quisimos…
Hicimos de nuestro trabajo,
nuestra pasión y una forma de vida!
En lo personal, quiero
agradecer a cada uno de Uds., por haber confiado, por sus lindos proyectos, por
los momentos y lecciones que sacamos juntos en este andar. GRACIAS.
Hoy, mi vida gira….tomaré
nuevos desafíos, más personales, nuevos
caminos, los cuales me piden el 100% de mi compromiso… por eso, hoy dejo mi casa: MCMCINE.
Acá quedan grandes momentos
en lo profesional y sobre todo en lo humano; acá queda un sólido, comprometido,
apasionado y, ante todo, talentoso y profesional equipo de productores, post productores y
directores que seguirán atendiendo con el mismo amor, compromiso y talento sus
proyectos.
Ellos continúan con el Sello
que nos hizo muchas veces diferentes, el legado de poner amor a todo lo que hacen,
una orientación 100% marcada al servicio y a la disposición permanente de
aportar a las ideas.
Me despido agradecido por
todo lo vivido, lo crecido y lo recibido. La vida es una rueda, así es que sin
duda que nos volveremos a encontrar.
Bendiciones y mis mejores
deseos a todos!
mis nuevas señas:
+569 9 8299040 movil
www.youtube.com/ranafilsmsco
MNS: onrene@hotmail.com
SKYPE: ranafilms.al
www.youtube.com/ranafilsmsco
MNS: onrene@hotmail.com
SKYPE: ranafilms.al
Con cariño
Rana
domingo, 22 de enero de 2012
Respecto de la Muerte. Por SS Dalai Lama
La cuestión de afrontar la muerte de una manera pacífica es muy difícil. Según el sentido común, parece haber dos maneras de tratar el dolor y el problema de la muerte. La primera consiste en intentar sencillamente eludir el problema, en alejarlo de la mente, aunque la realidad del problema sigue ahí y no se la puede minimizar. Otra manera de tratar el tema es mirar directamente el problema y analizarlo, familiarizarse con él y dejar bien claro que es parte de todas nuestras vidas.
Ya he tratado el tema del cuerpo y la enfermedad. La enfermedad ocurre. No es algo excepcional; forma parte de la naturaleza y es una realidad de la vida. Acontece porque el cuerpo está ahí.
Desde luego, tenemos todo el derecho a evitar la enfermedad, pero a pesar de ese esfuerzo, cuando ésta se produce lo mejor es aceptarla. Aunque uno debe esforzarse por curarla lo antes posible, no hay que imponerse otra carga mental. Como dijo el gran erudito indio Shantideva: ««Si hay una manera de vencer el dolor, no hace falta preocuparse; si no hay manera de vencer el dolor, no vale la pena preocuparse». Ese tipo de actitud racional es muy útil.
Ahora quiero hablar de la muerte, que es parte de todas nuestras vidas. Nos guste o nos disguste, algún día ocurrirá. Antes que evitar pensar en ella, conviene entender su sentido. En las noticias vemos con frecuencia asesinatos y muertes, pero algunas personas parecen creer que la muerte sólo les ocurre a otros, no a ellas mismas. Esa actitud es errónea. Todos tenemos el mismo cuerpo, la misma carne humana, y por lo tanto todos moriremos. Hay, por supuesto, una gran diferencia entre la muerte natural y la muerte accidental, pero en definitiva la muerte vendrá tarde o temprano. Si desde el comienzo nuestra actitud es: ««Sí, la muerte es parte de nuestras vidas», quizá nos cueste menos enfrentarnos a ella.
Por lo tanto, hay dos maneras distintas de tratar un problema. Una es sencillamente eludirlo no pensando en él. La otra, que es mucho más eficaz, consiste en afrontarlo directamente para tener conciencia de él. En general, hay dos tipos de problema o sufrimiento: con un tipo es posible que, adoptando cierta actitud, uno pueda reducir de verdad la fuerza y el nivel de sufrimiento y angustia. Sin embargo, quizá existan otros tipos de problema y de sufrimiento para los que el hecho de adoptar cierto tipo de actitud y manera de pensar tal vez no reduzca necesariamente el nivel de sufrimiento, pero de todos modos lo prepara a uno para enfrentarse a él. Cuando suceden cosas desgraciadas en nuestras vidas, hay dos resultados posibles. Una posibilidad es la inquietud mental, la angustia, el miedo, la duda, la frustración y finalmente la depresión y, en el peor de los casos, hasta el suicidio. Ése es un camino. La otra posibilidad es que debido a esa experiencia trágica uno se vuelva más realista, se acerque más a la realidad. Con el poder de indagación, la experiencia trágica quizá lo fortalezca a uno y le dé más independencia y confianza en sí mismo. El hecho desgraciado puede ser una fuente de fortaleza interior.
El éxito de nuestra vida y de nuestro futuro depende, como he dicho, de nuestra motivación y determinación o confianza individual. Mediante experiencias difíciles, la vida adquiere a veces más sentido. Si nos fijamos en personas que lo han tenido todo desde el comienzo de su vida, vemos que cuando les ocurren cosas nimias pronto se irritan o pierden la esperanza. Otras, como la generación de ingleses que vivieron la experiencia de la segunda guerra mundial, han desarrollado actitudes mentales más fuertes a consecuencia de sus infortunios. Creo que la persona que ha padecido más infortunios puede afrontar con mayor firmeza los problemas que la persona que no ha conocido el sufrimiento. Desde este punto de vista, un poco de sufrimiento puede ser una buena lección para la vida.
Pero ¿esta actitud es sólo una manera de engañarnos? Personalmente, he perdido mi país y, lo que es peor, en mi país ha habido mucha destrucción, sufrimiento y desdicha. Yo he pasado no sólo la mayor parte de mi vida sino la mejor parte de ella fuera del Tíbet. Si uno lo piensa sólo desde ese ángulo, difícilmente encontrará algo positivo. Pero desde otro ángulo, se puede ver que a causa de esos hechos desafortunados yo he tenido otro tipo de libertad, por ejemplo la oportunidad de conocer a personas diferentes de distintas tradiciones y también de conocer a científicos de varios campos. Esas experiencias han enriquecido mi vida, y he aprendido muchas cosas valiosas. Así que mis experiencias trágicas también han tenido aspectos valiosos.
Mirar los problemas desde esos diferentes ángulos alivia la carga mental o la frustración mental. Desde el punto de vista budista, cada acontecimiento tiene muchos aspectos, y desde luego puede ser visto desde muchos ángulos diferentes. Es muy raro o casi imposible que un acontecimiento pueda ser negativo desde todos los puntos de vista. Resulta útil, por lo tanto, cuando algo ocurre, tratar de observarlo desde diferentes ángulos, así se le pueden ver los aspectos positivos o beneficiosos. Además, si algo ocurre, resulta muy útil compararlo inmediatamente con otro acontecimiento o con los acontecimientos de otros pueblos u otras naciones. Eso también ayuda mucho a sustentar la paz mental.
Ahora, como monje budista, explicaré de qué manera se debe afrontar la muerte. Buda enseñó los principios de las cuatro nobles verdades, la primera de las cuales es la de la causa del sufrimiento. Ésta se enseña dentro del contexto de tres características de la existencia, de las cuales la primera es la impermanencia. Al hablar de la naturaleza de la impermanencia, debemos tener en cuenta que hay dos niveles. Uno es el nivel ordinario, que resulta muy evidente, y es el cese de la prolongación de una vida o de un acontecimiento. Pero la naturaleza impermanente que se enseña en relación con las cuatro nobles verdades se refiere al aspecto más sutil de la impermanencia, que es la naturaleza transitoria de la existencia.
La enseñanza budista de los aspectos más sutiles de la naturaleza impermanente de la existencia apunta a establecer un reconocimiento de la naturaleza fundamentalmente insatisfactoria de nuestra existencia. Si se entiende correctamente la naturaleza de la impermanencia, se entenderá también que eso revela que todos los seres existentes que advienen causalmente, es decir, que han sucedido como consecuencia de causas y condiciones, dependen totalmente de éstas para su existencia.
No sólo eso: las mismas causas y condiciones que los han producido también ocasionan la desintegración y la extinción de esas mismas entidades. Así, dentro de la semilla de la causa de los acontecimientos está la semilla de su extinción y desintegración. Cuando esto se relaciona con la comprensión de la naturaleza impermanente de nuestros agregados, el cuerpo y la mente, la causa se refiere a nuestro propio ignorante estado mental, que es la raíz de nuestra existencia, y esto revela que nuestra misma existencia física, nuestra existencia corporal, está gobernada en gran medida por un ignorante estado mental.
Pero es la reflexión sobre los niveles más ordinarios de la impermanencia lo que finalmente nos lleva al reconocimiento de los niveles sutiles de impermanencia. Y con eso uno podrá afrontar y contrarrestar su apego a la permanencia o existencia eterna de la propia identidad o yo, porque es este apego a la permanencia lo que nos fuerza a aferrarnos a este ««ahora», es decir, solamente a los asuntos de la vida presente. Si dejamos de aferrarnos y resistimos dentro de nosotros, estaremos en una mejor posición para apreciar el valor de trabajar por nuestras vidas futuras.
Una de las razones por las que la conciencia de la muerte y de la impermanencia resulta tan decisiva en la práctica religiosa budista es que se considera que nuestro estado mental en el momento de la muerte tiene un enorme efecto en la determinación de la forma de renacimiento que tendremos. Que el estado mental sea positivo o negativo tendrá un gran efecto. Por lo tanto, la práctica religiosa budista subraya mucho la importancia de la conciencia de la muerte y de la impermanencia.
Aunque el principal propósito de un alto grado de conciencia de la impermanencia es entrenarnos para que a la hora de la muerte nos encontremos en un estado de ánimo virtuoso y positivo y se nos asegure un renacimiento positivo, hay otros beneficios. Uno de los efectos secundarios positivos de mantener un grado muy alto de conciencia de la muerte es que prepara al individuo de manera tal que, al enfrentarse a ella, estará en mejor posición para conservar su presencia de ánimo. Sobre todo en el budismo tántrico, se considera que el estado mental que uno experimenta en el instante de la muerte es extremadamente sutil y, debido a la sutileza del nivel de esa conciencia, también tiene un gran poder e impacto sobre nuestro contínuum mental. Por lo tanto, en las prácticas tántricas encontramos mucho énfasis en las meditaciones relacionadas con la muerte y también reflexiones sobre el proceso de la muerte, de manera que en el momento de morir el individuo no sólo conserva su presencia de ánimo sino que está en posición de utilizar con eficacia ese sutil estado de conciencia para la realización del camino.
Por eso es por lo que encontramos que muchas meditaciones tántricas -conocidas técnicamente como las ««meditaciones yoga de deidades» porque son meditaciones sobre deidades- involucran el proceso de disolución, ya que reflexionan sobre la disolución de los elementos que experimenta el individuo en el instante de la muerte. En realidad, desde la perspectiva tántrica, todo el proceso de la existencia se explica en términos de las tres etapas conocidas como «muerte», «el estado intermedio» y «renacimiento». Se ven esas tres etapas de existencia como estados o manifestaciones de la conciencia y las energías que la acompañan o impulsan, de manera que el estado intermedio y el renacimiento no son otra cosa que diversos niveles de la sutil conciencia y energía. Encontramos un ejemplo de esos estados fluctuantes en nuestra existencia diaria, cuando en el día de veinticuatro horas pasamos por un ciclo de sueño profundo, el período de vigilia y el estado onírico. En realidad, esas tres etapas caracterizan nuestra existencia diaria.
Al hablar sobre las distinciones que se hacen en la literatura tántrica entre los niveles sutil y ordinario de conciencia y mente, pienso que es importante tener en cuenta a qué nos referimos exactamente cuando decimos <«conciencia mental». La gente a menudo tiene la impresión de que cuando hablamos de la sexta conciencia mental es que hay algún tipo de conciencia autónoma totalmente independiente de los estados corporales y que es, en cierto sentido, el equivalente del alma. Eso es un malentendido. Personalmente, creo que si examináramos nuestro mundo mental encontraríamos que la mayoría de nuestros estados y funciones mentales tienen correlatos físicos directos. No sólo la conciencia sensorial, sino también gran parte de lo que podríamos llamar conciencia mental, tiene bases fisiológicas y está íntimamente vinculada con los estados corporales, así como el cerebro y el sistema nervioso, según los científicos, son las bases fisiológicas primarias de gran parte de nuestra experiencia consciente. Por lo tanto, cuando los estados corporales cesan, esas funciones mentales también cesan.
Pero la verdadera pregunta es: ¿qué es lo que hace posible que ciertas sustancias físicas o estados fisiológicos den origen a un suceso mental o a un estado de consciencia? La explicación budista, especialmente la tántrica, apunta hacia lo que se conoce como el estado sutil de Clara Luz, que puede verse como algo independiente de una base fisiológica. Y ese estado mental de Clara Luz es el nivel más sutil de conciencia y el que, al interactuar con la base fisiológica, da origen a todos nuestros sucesos conscientes y cognitivos.
Hay indicios seguros de la existencia de lo que llamamos el estado mental de Clara Luz. Hay incidentes que en general tienden a ser más posibles para los adeptos religiosos. Por ejemplo, entre la comunidad tibetana en el exilio ha habido casos de personas que han sido declaradas clínicamente muertas, es decir, su cerebro ha dejado de funcionar y está muerto pero la descomposición del cuerpo no ha empezado, y que permanecen en ese estado durante días y días. Por ejemplo, mi difunto tutor, Kyabje Ling Rinpoche, permaneció en ese estado durante trece días. Fue declarado clínicamente muerto y ya había experimentado la muerte cerebral, pero su cuerpo se conservó fresco y no se descompuso durante trece días.
Eso debe tener alguna explicación. La explicación budista es que, durante ese estado, el individuo no está realmente muerto, sino en el proceso de morir. Los budistas dirían que aunque la relación mente-cuerpo ha cesado en el nivel más burdo, más ordinario, no ha cesado en el nivel sutil. Según una determinada literatura tántrica conocida como la Guhyasamaja Tantra, cuando un individuo pasa por el proceso de la muerte, hay un cierto proceso de disolución. De esa disolución al estado de Clara Luz hay un ciclo de inversión, y cuando ese ciclo alcanza cierta etapa, comienza una nueva vida llamada renacimiento. Entonces ese renacimiento permanece, y el individuo vuelve a pasar por un proceso de disolución. En cierto modo, la muerte está en el estado intermedio cuando los elementos se disuelven en la Clara Luz y de allí salen de nuevo bajo otra forma. Por lo tanto, la muerte no es más que esos puntos intermedios, cuando los diversos elementos fisiológicos del individuo se disuelven en el punto de la Clara Luz.
En cuanto al verdadero proceso de disolución de los diversos elementos, la literatura menciona diferentes estados de disolución y los signos que los acompañan. Por ejemplo, en el caso de la disolución de los niveles de elementos más ordinarios, hay signos e indicios tanto internos como externos que marcan la disolución. Cuando se trata de los elementos sutiles, sólo hay signos internos, como visiones, y así sucesivamente. Ha habido cada vez más interés entre los científicos que estudian la muerte en esas descripciones del proceso de disolución, en particular en los signos internos y externos. Como budista, creo que es muy importante que estemos atentos a las investigaciones científicas en marcha. Sin embargo, debemos poder distinguir entre fenómenos que todavía no han sido comprobados por la metodología científica existente y fenómenos que se puede considerar refutados por la investigación y los métodos científicos. Yo diría que si determinado fenómeno aparece refutado por la ciencia, mediante la investigación y los métodos científicos, como budistas deberemos respetar esas conclusiones.
En cuanto uno se familiariza con la muerte, en cuanto uno adquiere algunos conocimientos sobre sus procesos y reconoce sus señales externas e internas, está preparado para ella. Según mi propia experiencia, todavía no estoy seguro de que en el momento de morir vaya a utilizar todos esos ejercicios para los que me he preparado. ¡No tengo ninguna garantía! Pero a veces, cuando pienso en la muerte, siento una cierta excitación. En vez de miedo, tengo una sensación de curiosidad, y eso me facilita mucho la aceptación de la muerte. Me pregunto hasta qué punto puedo utilizar esos ejercicios. Por supuesto, mi único pesar si muriera hoy es: «¿Qué le ocurrirá al Tíbet? ¿Qué pasará con la cultura tibetana? ¿Y los derechos de los seis millones de tibetanos?». Ésa es mi preocupación. Fuera de eso, casi no siento miedo a la muerte. ¡Quizá tenga una confianza ciega! Es bueno, por lo tanto, reducir el miedo a morir. En mis oraciones diarias me formo una imagen mental de ocho yogas de deidades diferentes y de ocho muertes distintas. Tal vez cuando la muerte haga acto de presencia fracase toda mi preparación. ¡Espero que no!
De todas maneras, pienso que esa costumbre es mentalmente muy útil para afrontar la muerte. Aunque no exista una próxima vida, resulta provechosa si quita el miedo. Y como hay menos miedo, uno puede estar más preparado. Como para una batalla, sin preparación existen muchas probabilidades de que uno pierda, pero si está bien preparado, las probabilidades de defenderse aumentan. Por lo tanto, si uno está bien preparado en el momento de la muerte, puede conservar la paz de espíritu. La paz de espíritu en el momento de morir es la base para cultivar la correcta motivación, y ésa es la garantía inmediata de un buen renacimiento, de una mejor vida futura. En particular para el adepto del Mahaanuttarayoga Tantrayana, la muerte es una de las raras oportunidades para transformar la mente sutil en sabiduría.
En cuanto a lo que nos espera después de la muerte, los budistas hablan de tres reinos de existencia, conocidos técnicamente como ««el reino de la forma», «el reino de lo informe» y «el reino del deseo». Tanto el reino de la forma como el del deseo tienen una etapa intermedia antes de que uno renazca, conocida como ««el estado intermedio». A lo que apunta todo esto es a que, aunque la ocasión de la muerte nos proporciona la mejor oportunidad para utilizar nuestro nivel más sutil de conciencia, transformándolo en un camino de sabiduría, si no podemos aprovechar eficazmente esa oportunidad hay un estado intermedio que, aunque es más ordinario que en el instante de la muerte, es mucho más sutil que la conciencia en el instante del renacimiento. Así que hay otra oportunidad. E incluso si no podemos aprovecharla, existe el renacimiento y un ciclo que continúa.
Entonces, para aprovechar la maravillosa oportunidad concedida en el momento de la muerte y, después de eso, durante el estado intermedio, lo primero que necesitamos es adiestrarnos a fin de poder utilizar esos momentos. Para ello, el budismo enseña al individuo a aplicar varias técnicas durante los estados de ensueño, sueño profundo y vigilia.
Para terminar, pienso que en el momento de la muerte una mente tranquila resulta esencial, crea uno en lo que crea, sea el budismo o alguna otra religión. En el momento de la muerte, el individuo no debería tratar de sentir ira, odio, etcétera. Eso es muy importante en el nivel convencional. Creo que hasta los no creyentes entienden que es mejor morir de una manera pacífica.
Es algo mucho más feliz. Para los que creen en el cielo o en algún otro concepto, también es mejor morir de manera pacífica con el pensamiento puesto en el Dios propio o en la creencia en fuerzas superiores. Para los budistas y también para otras antiguas tradiciones indias que aceptan la teoría del renacimiento o del karma, por supuesto que un estado mental virtuoso en el momento de la muerte es beneficioso.
Ya he tratado el tema del cuerpo y la enfermedad. La enfermedad ocurre. No es algo excepcional; forma parte de la naturaleza y es una realidad de la vida. Acontece porque el cuerpo está ahí.
Desde luego, tenemos todo el derecho a evitar la enfermedad, pero a pesar de ese esfuerzo, cuando ésta se produce lo mejor es aceptarla. Aunque uno debe esforzarse por curarla lo antes posible, no hay que imponerse otra carga mental. Como dijo el gran erudito indio Shantideva: ««Si hay una manera de vencer el dolor, no hace falta preocuparse; si no hay manera de vencer el dolor, no vale la pena preocuparse». Ese tipo de actitud racional es muy útil.
Ahora quiero hablar de la muerte, que es parte de todas nuestras vidas. Nos guste o nos disguste, algún día ocurrirá. Antes que evitar pensar en ella, conviene entender su sentido. En las noticias vemos con frecuencia asesinatos y muertes, pero algunas personas parecen creer que la muerte sólo les ocurre a otros, no a ellas mismas. Esa actitud es errónea. Todos tenemos el mismo cuerpo, la misma carne humana, y por lo tanto todos moriremos. Hay, por supuesto, una gran diferencia entre la muerte natural y la muerte accidental, pero en definitiva la muerte vendrá tarde o temprano. Si desde el comienzo nuestra actitud es: ««Sí, la muerte es parte de nuestras vidas», quizá nos cueste menos enfrentarnos a ella.
Por lo tanto, hay dos maneras distintas de tratar un problema. Una es sencillamente eludirlo no pensando en él. La otra, que es mucho más eficaz, consiste en afrontarlo directamente para tener conciencia de él. En general, hay dos tipos de problema o sufrimiento: con un tipo es posible que, adoptando cierta actitud, uno pueda reducir de verdad la fuerza y el nivel de sufrimiento y angustia. Sin embargo, quizá existan otros tipos de problema y de sufrimiento para los que el hecho de adoptar cierto tipo de actitud y manera de pensar tal vez no reduzca necesariamente el nivel de sufrimiento, pero de todos modos lo prepara a uno para enfrentarse a él. Cuando suceden cosas desgraciadas en nuestras vidas, hay dos resultados posibles. Una posibilidad es la inquietud mental, la angustia, el miedo, la duda, la frustración y finalmente la depresión y, en el peor de los casos, hasta el suicidio. Ése es un camino. La otra posibilidad es que debido a esa experiencia trágica uno se vuelva más realista, se acerque más a la realidad. Con el poder de indagación, la experiencia trágica quizá lo fortalezca a uno y le dé más independencia y confianza en sí mismo. El hecho desgraciado puede ser una fuente de fortaleza interior.
El éxito de nuestra vida y de nuestro futuro depende, como he dicho, de nuestra motivación y determinación o confianza individual. Mediante experiencias difíciles, la vida adquiere a veces más sentido. Si nos fijamos en personas que lo han tenido todo desde el comienzo de su vida, vemos que cuando les ocurren cosas nimias pronto se irritan o pierden la esperanza. Otras, como la generación de ingleses que vivieron la experiencia de la segunda guerra mundial, han desarrollado actitudes mentales más fuertes a consecuencia de sus infortunios. Creo que la persona que ha padecido más infortunios puede afrontar con mayor firmeza los problemas que la persona que no ha conocido el sufrimiento. Desde este punto de vista, un poco de sufrimiento puede ser una buena lección para la vida.
Pero ¿esta actitud es sólo una manera de engañarnos? Personalmente, he perdido mi país y, lo que es peor, en mi país ha habido mucha destrucción, sufrimiento y desdicha. Yo he pasado no sólo la mayor parte de mi vida sino la mejor parte de ella fuera del Tíbet. Si uno lo piensa sólo desde ese ángulo, difícilmente encontrará algo positivo. Pero desde otro ángulo, se puede ver que a causa de esos hechos desafortunados yo he tenido otro tipo de libertad, por ejemplo la oportunidad de conocer a personas diferentes de distintas tradiciones y también de conocer a científicos de varios campos. Esas experiencias han enriquecido mi vida, y he aprendido muchas cosas valiosas. Así que mis experiencias trágicas también han tenido aspectos valiosos.
Mirar los problemas desde esos diferentes ángulos alivia la carga mental o la frustración mental. Desde el punto de vista budista, cada acontecimiento tiene muchos aspectos, y desde luego puede ser visto desde muchos ángulos diferentes. Es muy raro o casi imposible que un acontecimiento pueda ser negativo desde todos los puntos de vista. Resulta útil, por lo tanto, cuando algo ocurre, tratar de observarlo desde diferentes ángulos, así se le pueden ver los aspectos positivos o beneficiosos. Además, si algo ocurre, resulta muy útil compararlo inmediatamente con otro acontecimiento o con los acontecimientos de otros pueblos u otras naciones. Eso también ayuda mucho a sustentar la paz mental.
Ahora, como monje budista, explicaré de qué manera se debe afrontar la muerte. Buda enseñó los principios de las cuatro nobles verdades, la primera de las cuales es la de la causa del sufrimiento. Ésta se enseña dentro del contexto de tres características de la existencia, de las cuales la primera es la impermanencia. Al hablar de la naturaleza de la impermanencia, debemos tener en cuenta que hay dos niveles. Uno es el nivel ordinario, que resulta muy evidente, y es el cese de la prolongación de una vida o de un acontecimiento. Pero la naturaleza impermanente que se enseña en relación con las cuatro nobles verdades se refiere al aspecto más sutil de la impermanencia, que es la naturaleza transitoria de la existencia.
La enseñanza budista de los aspectos más sutiles de la naturaleza impermanente de la existencia apunta a establecer un reconocimiento de la naturaleza fundamentalmente insatisfactoria de nuestra existencia. Si se entiende correctamente la naturaleza de la impermanencia, se entenderá también que eso revela que todos los seres existentes que advienen causalmente, es decir, que han sucedido como consecuencia de causas y condiciones, dependen totalmente de éstas para su existencia.
No sólo eso: las mismas causas y condiciones que los han producido también ocasionan la desintegración y la extinción de esas mismas entidades. Así, dentro de la semilla de la causa de los acontecimientos está la semilla de su extinción y desintegración. Cuando esto se relaciona con la comprensión de la naturaleza impermanente de nuestros agregados, el cuerpo y la mente, la causa se refiere a nuestro propio ignorante estado mental, que es la raíz de nuestra existencia, y esto revela que nuestra misma existencia física, nuestra existencia corporal, está gobernada en gran medida por un ignorante estado mental.
Pero es la reflexión sobre los niveles más ordinarios de la impermanencia lo que finalmente nos lleva al reconocimiento de los niveles sutiles de impermanencia. Y con eso uno podrá afrontar y contrarrestar su apego a la permanencia o existencia eterna de la propia identidad o yo, porque es este apego a la permanencia lo que nos fuerza a aferrarnos a este ««ahora», es decir, solamente a los asuntos de la vida presente. Si dejamos de aferrarnos y resistimos dentro de nosotros, estaremos en una mejor posición para apreciar el valor de trabajar por nuestras vidas futuras.
Una de las razones por las que la conciencia de la muerte y de la impermanencia resulta tan decisiva en la práctica religiosa budista es que se considera que nuestro estado mental en el momento de la muerte tiene un enorme efecto en la determinación de la forma de renacimiento que tendremos. Que el estado mental sea positivo o negativo tendrá un gran efecto. Por lo tanto, la práctica religiosa budista subraya mucho la importancia de la conciencia de la muerte y de la impermanencia.
Aunque el principal propósito de un alto grado de conciencia de la impermanencia es entrenarnos para que a la hora de la muerte nos encontremos en un estado de ánimo virtuoso y positivo y se nos asegure un renacimiento positivo, hay otros beneficios. Uno de los efectos secundarios positivos de mantener un grado muy alto de conciencia de la muerte es que prepara al individuo de manera tal que, al enfrentarse a ella, estará en mejor posición para conservar su presencia de ánimo. Sobre todo en el budismo tántrico, se considera que el estado mental que uno experimenta en el instante de la muerte es extremadamente sutil y, debido a la sutileza del nivel de esa conciencia, también tiene un gran poder e impacto sobre nuestro contínuum mental. Por lo tanto, en las prácticas tántricas encontramos mucho énfasis en las meditaciones relacionadas con la muerte y también reflexiones sobre el proceso de la muerte, de manera que en el momento de morir el individuo no sólo conserva su presencia de ánimo sino que está en posición de utilizar con eficacia ese sutil estado de conciencia para la realización del camino.
Por eso es por lo que encontramos que muchas meditaciones tántricas -conocidas técnicamente como las ««meditaciones yoga de deidades» porque son meditaciones sobre deidades- involucran el proceso de disolución, ya que reflexionan sobre la disolución de los elementos que experimenta el individuo en el instante de la muerte. En realidad, desde la perspectiva tántrica, todo el proceso de la existencia se explica en términos de las tres etapas conocidas como «muerte», «el estado intermedio» y «renacimiento». Se ven esas tres etapas de existencia como estados o manifestaciones de la conciencia y las energías que la acompañan o impulsan, de manera que el estado intermedio y el renacimiento no son otra cosa que diversos niveles de la sutil conciencia y energía. Encontramos un ejemplo de esos estados fluctuantes en nuestra existencia diaria, cuando en el día de veinticuatro horas pasamos por un ciclo de sueño profundo, el período de vigilia y el estado onírico. En realidad, esas tres etapas caracterizan nuestra existencia diaria.
Al hablar sobre las distinciones que se hacen en la literatura tántrica entre los niveles sutil y ordinario de conciencia y mente, pienso que es importante tener en cuenta a qué nos referimos exactamente cuando decimos <«conciencia mental». La gente a menudo tiene la impresión de que cuando hablamos de la sexta conciencia mental es que hay algún tipo de conciencia autónoma totalmente independiente de los estados corporales y que es, en cierto sentido, el equivalente del alma. Eso es un malentendido. Personalmente, creo que si examináramos nuestro mundo mental encontraríamos que la mayoría de nuestros estados y funciones mentales tienen correlatos físicos directos. No sólo la conciencia sensorial, sino también gran parte de lo que podríamos llamar conciencia mental, tiene bases fisiológicas y está íntimamente vinculada con los estados corporales, así como el cerebro y el sistema nervioso, según los científicos, son las bases fisiológicas primarias de gran parte de nuestra experiencia consciente. Por lo tanto, cuando los estados corporales cesan, esas funciones mentales también cesan.
Pero la verdadera pregunta es: ¿qué es lo que hace posible que ciertas sustancias físicas o estados fisiológicos den origen a un suceso mental o a un estado de consciencia? La explicación budista, especialmente la tántrica, apunta hacia lo que se conoce como el estado sutil de Clara Luz, que puede verse como algo independiente de una base fisiológica. Y ese estado mental de Clara Luz es el nivel más sutil de conciencia y el que, al interactuar con la base fisiológica, da origen a todos nuestros sucesos conscientes y cognitivos.
Hay indicios seguros de la existencia de lo que llamamos el estado mental de Clara Luz. Hay incidentes que en general tienden a ser más posibles para los adeptos religiosos. Por ejemplo, entre la comunidad tibetana en el exilio ha habido casos de personas que han sido declaradas clínicamente muertas, es decir, su cerebro ha dejado de funcionar y está muerto pero la descomposición del cuerpo no ha empezado, y que permanecen en ese estado durante días y días. Por ejemplo, mi difunto tutor, Kyabje Ling Rinpoche, permaneció en ese estado durante trece días. Fue declarado clínicamente muerto y ya había experimentado la muerte cerebral, pero su cuerpo se conservó fresco y no se descompuso durante trece días.
Eso debe tener alguna explicación. La explicación budista es que, durante ese estado, el individuo no está realmente muerto, sino en el proceso de morir. Los budistas dirían que aunque la relación mente-cuerpo ha cesado en el nivel más burdo, más ordinario, no ha cesado en el nivel sutil. Según una determinada literatura tántrica conocida como la Guhyasamaja Tantra, cuando un individuo pasa por el proceso de la muerte, hay un cierto proceso de disolución. De esa disolución al estado de Clara Luz hay un ciclo de inversión, y cuando ese ciclo alcanza cierta etapa, comienza una nueva vida llamada renacimiento. Entonces ese renacimiento permanece, y el individuo vuelve a pasar por un proceso de disolución. En cierto modo, la muerte está en el estado intermedio cuando los elementos se disuelven en la Clara Luz y de allí salen de nuevo bajo otra forma. Por lo tanto, la muerte no es más que esos puntos intermedios, cuando los diversos elementos fisiológicos del individuo se disuelven en el punto de la Clara Luz.
En cuanto al verdadero proceso de disolución de los diversos elementos, la literatura menciona diferentes estados de disolución y los signos que los acompañan. Por ejemplo, en el caso de la disolución de los niveles de elementos más ordinarios, hay signos e indicios tanto internos como externos que marcan la disolución. Cuando se trata de los elementos sutiles, sólo hay signos internos, como visiones, y así sucesivamente. Ha habido cada vez más interés entre los científicos que estudian la muerte en esas descripciones del proceso de disolución, en particular en los signos internos y externos. Como budista, creo que es muy importante que estemos atentos a las investigaciones científicas en marcha. Sin embargo, debemos poder distinguir entre fenómenos que todavía no han sido comprobados por la metodología científica existente y fenómenos que se puede considerar refutados por la investigación y los métodos científicos. Yo diría que si determinado fenómeno aparece refutado por la ciencia, mediante la investigación y los métodos científicos, como budistas deberemos respetar esas conclusiones.
En cuanto uno se familiariza con la muerte, en cuanto uno adquiere algunos conocimientos sobre sus procesos y reconoce sus señales externas e internas, está preparado para ella. Según mi propia experiencia, todavía no estoy seguro de que en el momento de morir vaya a utilizar todos esos ejercicios para los que me he preparado. ¡No tengo ninguna garantía! Pero a veces, cuando pienso en la muerte, siento una cierta excitación. En vez de miedo, tengo una sensación de curiosidad, y eso me facilita mucho la aceptación de la muerte. Me pregunto hasta qué punto puedo utilizar esos ejercicios. Por supuesto, mi único pesar si muriera hoy es: «¿Qué le ocurrirá al Tíbet? ¿Qué pasará con la cultura tibetana? ¿Y los derechos de los seis millones de tibetanos?». Ésa es mi preocupación. Fuera de eso, casi no siento miedo a la muerte. ¡Quizá tenga una confianza ciega! Es bueno, por lo tanto, reducir el miedo a morir. En mis oraciones diarias me formo una imagen mental de ocho yogas de deidades diferentes y de ocho muertes distintas. Tal vez cuando la muerte haga acto de presencia fracase toda mi preparación. ¡Espero que no!
De todas maneras, pienso que esa costumbre es mentalmente muy útil para afrontar la muerte. Aunque no exista una próxima vida, resulta provechosa si quita el miedo. Y como hay menos miedo, uno puede estar más preparado. Como para una batalla, sin preparación existen muchas probabilidades de que uno pierda, pero si está bien preparado, las probabilidades de defenderse aumentan. Por lo tanto, si uno está bien preparado en el momento de la muerte, puede conservar la paz de espíritu. La paz de espíritu en el momento de morir es la base para cultivar la correcta motivación, y ésa es la garantía inmediata de un buen renacimiento, de una mejor vida futura. En particular para el adepto del Mahaanuttarayoga Tantrayana, la muerte es una de las raras oportunidades para transformar la mente sutil en sabiduría.
En cuanto a lo que nos espera después de la muerte, los budistas hablan de tres reinos de existencia, conocidos técnicamente como ««el reino de la forma», «el reino de lo informe» y «el reino del deseo». Tanto el reino de la forma como el del deseo tienen una etapa intermedia antes de que uno renazca, conocida como ««el estado intermedio». A lo que apunta todo esto es a que, aunque la ocasión de la muerte nos proporciona la mejor oportunidad para utilizar nuestro nivel más sutil de conciencia, transformándolo en un camino de sabiduría, si no podemos aprovechar eficazmente esa oportunidad hay un estado intermedio que, aunque es más ordinario que en el instante de la muerte, es mucho más sutil que la conciencia en el instante del renacimiento. Así que hay otra oportunidad. E incluso si no podemos aprovecharla, existe el renacimiento y un ciclo que continúa.
Entonces, para aprovechar la maravillosa oportunidad concedida en el momento de la muerte y, después de eso, durante el estado intermedio, lo primero que necesitamos es adiestrarnos a fin de poder utilizar esos momentos. Para ello, el budismo enseña al individuo a aplicar varias técnicas durante los estados de ensueño, sueño profundo y vigilia.
Para terminar, pienso que en el momento de la muerte una mente tranquila resulta esencial, crea uno en lo que crea, sea el budismo o alguna otra religión. En el momento de la muerte, el individuo no debería tratar de sentir ira, odio, etcétera. Eso es muy importante en el nivel convencional. Creo que hasta los no creyentes entienden que es mejor morir de una manera pacífica.
Es algo mucho más feliz. Para los que creen en el cielo o en algún otro concepto, también es mejor morir de manera pacífica con el pensamiento puesto en el Dios propio o en la creencia en fuerzas superiores. Para los budistas y también para otras antiguas tradiciones indias que aceptan la teoría del renacimiento o del karma, por supuesto que un estado mental virtuoso en el momento de la muerte es beneficioso.
sábado, 14 de enero de 2012
PARTIENDO DEL PRINCIPIO!
¿Qué es el Budismo?
El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual. El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.
¿Es una religión o una filosofía?
En occidente cuando pensamos en la religión solemos pensar en el monoteísmo dado que las religiones principales que han influido en la cultura occidental han sido monoteístas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Sin embargo, el budismo se considera "no-teísta" y niega explícitamente el concepto de un dios creador. Al mismo tiempo no es un sistema de pensamiento "materialista" como la ciencia, dado que considera que el mundo temporal-espacial que experimentamos a través de los sentidos no es suficiente para explicar la condición humana. Entonces es difícil catalogar el budismo como religión o filosofía usando estos términos de la forma que suelen usarse en occidente. A pesar de esto, contiene muchos elementos que pueden considerarse "religiosos" o "filosóficos".
¿Que enseña el Budismo?
El Budismo ve la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de este principio para utilizar los cambios inevitables a mejorar nuestra vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el Budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales.
¿Quién puede practicar el budismo?
Los Budistas no buscan "evangelizar" o coercer a otras personas para que adopten su religión, pero sí ponen sus enseñanzas a la disposición de quienes estén interesados. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos.
Muchas personas toman las prácticas de la meditación o la filosofía de vida del Budismo para mejorar sus vidas sin considerarse estrictamente Budistas.
miércoles, 11 de enero de 2012
Una reflexion respecto del Altruismo y la compasion.
En las enseñanzas budistas sobre altruismo y compasión se emplean expresiones como: "Uno debe ignorar su propio bienestar y desear el bien- estar de los demás". Es importante comprender en su propio contexto es- tas afirmaciones referentes a la práctica de compartir voluntariamente el dolor y el sufrimiento de otro ser.
Lo fundamental, aquí, es que si no tienes capacidad para amarte a ti mismo, simplemente no hay bases sobre las que construir un sincero afecto por los demás.
Amarse a sí mismo no significa que uno esté en deuda consigo mismo. Más bien, la capacidad de amarse a sí mismo o de ser amable con uno mismo ha de basarse en un hecho muy fundamental de la existencia humana: nuestra tendencia natural a desear felicidad y a evitar el sufrimiento. Cuando existan esas bases en uno mismo, uno podrá extenderlas a otros seres sentientes. Así pues, cuando encontramos en las enseñanzas afirmaciones como, “ignora tu propio bienestar y desea el bienestar de los demás”, debemos comprenderlas en el contexto de adiestrarse según el ideal de la compasión.
Esto es importante si no queremos dejarnos llevar por un modo egoísta de pensar, que ignora el impacto de las propias acciones en otros seres sentientes.
ss. dalai lama
viernes, 30 de diciembre de 2011
DESEOS DE FIN DE AÑO....
Cuantas cosas se aprenden en un año bien aprovechado y vivido.
Debemos entender que somos seres multidimensionales.
Frente a esto la vida de hoy nos confunde con conclusiones, en que el escepticismo y la materialización humana marca pautas, el consumo, el exitismo... nos aleja hombre espiritual que habita en nosotros.
Por ello este 2012 no hay que caer en la trampa de todos los años.
Despierta!!!!, Date tiempo para prácticas de meditación, respiración, relajación, pensar mejor, conseguir una mente calmada, etc., nos ayudarán a re-equilibrar nuestra vida física-espiritual para así frenar y cambiar el rumbo interior.
Basta con mirar, analizar y reflexionar nuestra vida de un día, de una semana, para ver cuanto tiempo le dedicamos a nuestro interior, y eso será el reflejo del resto de nuestra vida.... a no ser que aumentemos nuestra dedicación interior, todo lo otro caerá por su propio peso, por la ley de la entropía.
Siempre se dice, que para dedicarse a nuestra parte interior necesitamos tiempo, estar tranquilos, etc., pues te diré que esta vida está expresamente hecha de rapidez y de estrés, para tenernos siempre ocupados, alocados, malhumorados, ES nuestra propia mente ha caído en el juego de este estilo de vida y a no ser que hagas algo por ti jamas se producira el cambio.
En India que dice: "la mente es una buena esclava, pero una mala ama", por lo que mejor es dejar de engañarse y empezar a trabajar interiormente de verdad, ya que los años pasan y pasan .....
Al cuerpo lo alimentamos todos los días, también nuestra alma lo necesita con la misma importancia
La invitacion es para este año y los que te queden en esta existencia, generar un cambio real para tu bienestar interior y que tu alma se llene nuevamente de amor y ternura.
Deseo profundamente tu felicidad y la de todos los seres sintientes.
Cuida tu cuerpo, tu vitalidad, tus emociones, tu mente y tu espíritu....
un gran abrazo....
Debemos entender que somos seres multidimensionales.
Frente a esto la vida de hoy nos confunde con conclusiones, en que el escepticismo y la materialización humana marca pautas, el consumo, el exitismo... nos aleja hombre espiritual que habita en nosotros.
Por ello este 2012 no hay que caer en la trampa de todos los años.
Despierta!!!!, Date tiempo para prácticas de meditación, respiración, relajación, pensar mejor, conseguir una mente calmada, etc., nos ayudarán a re-equilibrar nuestra vida física-espiritual para así frenar y cambiar el rumbo interior.
Basta con mirar, analizar y reflexionar nuestra vida de un día, de una semana, para ver cuanto tiempo le dedicamos a nuestro interior, y eso será el reflejo del resto de nuestra vida.... a no ser que aumentemos nuestra dedicación interior, todo lo otro caerá por su propio peso, por la ley de la entropía.
Siempre se dice, que para dedicarse a nuestra parte interior necesitamos tiempo, estar tranquilos, etc., pues te diré que esta vida está expresamente hecha de rapidez y de estrés, para tenernos siempre ocupados, alocados, malhumorados, ES nuestra propia mente ha caído en el juego de este estilo de vida y a no ser que hagas algo por ti jamas se producira el cambio.
En India que dice: "la mente es una buena esclava, pero una mala ama", por lo que mejor es dejar de engañarse y empezar a trabajar interiormente de verdad, ya que los años pasan y pasan .....
Al cuerpo lo alimentamos todos los días, también nuestra alma lo necesita con la misma importancia
La invitacion es para este año y los que te queden en esta existencia, generar un cambio real para tu bienestar interior y que tu alma se llene nuevamente de amor y ternura.
Deseo profundamente tu felicidad y la de todos los seres sintientes.
Cuida tu cuerpo, tu vitalidad, tus emociones, tu mente y tu espíritu....
un gran abrazo....
OM MANI PADME HUM
sábado, 17 de diciembre de 2011
Comercial BIC "FUGA", para TBWA Chile
Una vieja realizacion, inspirado en PP Pasolinni y bajo cannones visuales del cine negro
sábado, 3 de diciembre de 2011
Algunos Conceptos Fundamentales SOBRE EL BUDISMO Y LA MEDITACIÓN

SOBRE EL BUDISMO ....
¿Qué es el Budismo?
Es una tradición espiritual que tiene como finalidad el cultivo de un buen corazón y la plena actualización de los potenciales humanos, tanto cognitivos como emocionales.
¿Quién es el Buda?
• El término buda se refiere a alguien despierto: alguien que se da cuenta de que se da cuenta.
• El buda histórico es Shakiamuni Buda, un noble indio que vivió hace 2550 años en el norte de la India y que, habiendo renunciado a su estatus social, dedicó su vida a la introspección concentrada y sistemática. A través de esto desarrolló un entendimiento profundo del sufrimiento humano, así como de los medios y métodos que pueden llevarnos a superarlo por completo.
• Buda también se refiere al potencial presente en cada uno de nosotros, la capacidad que tenemos de actualizar nuestros potenciales y trascender nuestras limitaciones .
...Y LA MEDITACIÓN
¿Qué es meditar?
• Meditar, en su definición más básica, es familiarizarse con ciertos estados mentales.
• La finalidad de la meditación en el budismo es el cultivo de poderosos estados mentales, atentos y concentrados, que nos permiten darnos cuenta del surgimiento y extinción de todo tipo de eventos mentales, en particular de aquellas emociones y actitudes que nos generan sufrimiento, con el fin de poderlas conocer y eventualmente erradicar.
• Un segundo aspecto de la meditación budista es el cultivo de estados mentales constructivos o positivos, esto es, estados mentales que sean edificantes: frescos, objetivos, atentos, nuevos, concentrados.
Otra manera de plantearlo:
• La meditación budista tiene dos aspectos primarios:
o Aprender a darnos cuenta de que nos damos cuenta, cultivar la concentración
o Cultivar estados mentales positivos, a partir de estados concentrados de atención.
Lo que la meditación NO es:
• Cavilación
• Poner la mente en blanco
• Tan solo relajación corporal
• Imaginación
Lo que el Buda enseñó
La doctrina budista se basa en las cuatro nobles verdades. Estas son las siguientes:
1. Todos sufrimos: experimentamos dolor, ansiedad, miedo, confusión, etcétera.
2. Este sufrimiento tiene un origen, que consiste en que ignoramos cómo existen las cosas: cambiantes, faltas de identidad absoluta y de forma interdependiente. Esta ignorancia nos hace esperar de los objetos, personas, situaciones y demás algo que no nos pueden brindar y de ello se deriva el sufrimiento.
3. Como el sufrimiento tiene su causa en la ignorancia, esclarecer esta ignorancia resulta en la cesación del sufrimiento.
4. Hay métodos y medios que son el camino para llegar a dicha cesación. Estos métodos se dividen en tres entrenamientos principales: ética, concentración y desarrollo de sabiduría discriminativa.
¿Qué es el karma?
• Karma quiere decir acción. Pero se refiere en particular a las acciones entintadas de ignorancia, apego o aversión.
• Este tipo de acciones dejan impresiones, hábitos y tendencias en nuestro flujo mental que nos llevan a repetirlas muchas veces y a encontrarnos con situaciones en las que este tipo de experiencias son reiterativas.
• El karma es un aspecto de la ley de la causalidad universal: a cada acción corresponde una reacción. Según el budismo, las acciones tienen consecuencias (o reacciones) muy similares a las causas. Por ejemplo, si uno hace sufrir a los demás, eventualmente sufrirá de una manera muy parecida.
¿El karma es destino?
No. El karma es el resultado de nuestras acciones, palabras y pensamientos del pasado. Estas crean tendencias mentales que nos llevan a encontrarnos con determinadas situaciones. Sin embargo, estas situaciones son cambiables en la medida en que trabajemos para cultivar hábitos mentales diferentes a los anteriores y que por tanto, nos conduzcan hacia otra dirección.
¿Según el karma, la gente sufre porque lo merece?
¿No es esto injusto y no justifica las desigualdades?
• Según el budismo lo que experimentamos hoy resulta de nuestras propias acciones, palabras y pensamientos del pasado. Sin embargo, que en el pasado hayamos actuado con ignorancia no justifica que alguien sufra por ello en el presente. Somos responsables de nuestra vida, pero tenemos todo el potencial para transformarla. Por ello debemos ayudar a quienes sufren, independientemente de que ese sufrimiento provenga de sus propias acciones pasadas.
• La ley de la causalidad expresada por el karma no justifica de manera alguna las desigualdades y diferentes grados de padecimiento de la raza humana y otras especies. Puede señalarnos el origen de dicho sufrimiento, pero señala también lo imperioso de cambiar esas causas, mas aún cuando fueron sembradas con base en la ignorancia. Todos los seres tienen derecho a ser felices y dejar de sufrir.
El budismo cree en el renacimiento. ¿En qué se basa?
• Para el budismo el renacimiento es un hecho basado en las experiencias de grandes practicantes, así como de gente común. Dentro del contexto meditativo budista, hay muchas pruebas de la continuidad de la conciencia conocida como renacimiento.
• Hay muchas narrativas documentadas sobre personas, ante todo niños en todas partes del mundo, que recuerdan sus vidas pasadas. Estas narrativas han sido investigadas y corroboradas científicamente y la mejor explicación a dichos fenómenos parece ser el renacimiento.
• Desde el punto de vista general de la ciencia occidental, aún no hay pruebas de que la conciencia continúe después de la muerte, pero tampoco hay prueba alguna que demuestre lo contrario.
• El estudio de la conciencia humana termina, para la ciencia, en el momento de la muerte. No hay instrumentos que permitan determinar la ausencia o presencia de conciencia tras ese punto. Tampoco los hay para determinar, por ejemplo, si otros seres vivos no humanos tienen conciencia, aun estando vivos. La conciencia sigue siendo un campo bastante incierto para la ciencia misma.
EL BUDISMO Y OTRAS TRADICIONES ESPIRITUALES
Buda y Dios
• El Buda no es un dios; fue una persona que:
o descubrió cómo actualizar todos sus potenciales y trascender sus limitaciones
o enseñó que todos somos capaces de hacer esto y nos brindó los métodos para lograrlo
• El budismo no es una tradición espiritual teísta. Sin embargo, es una tradición que promueve explícitamente el respeto a las diferentes creencias y que, como todas las religiones, comparte los principios básicos de ética, amor, compasión y respeto.
• S.S. el Dalai Lama s ha expresado siempre que quienes tienen una religión o creencia, sea la que fuere, deben cultivarla y preservarla. Ha tenido varios encuentros con diferentes líderes religiosos y ha promovido en todo momento la identificación y enaltecimiento de los aspectos más fundamentales compartidos por las diferentes tradiciones espirituales, colocando estas coincidencias muy por encima de las diferencias.
• En el budismo existen muchos budas, ya que el estado de una mente lúcida y despierta es algo que todo ser humano es capaz de lograr.
•
¿Puedo ser católico y budista al mismo tiempo?
Cada tradición espiritual tiene sus propios marcos de referencia, sustentos teóricos y/o teológicos. Una persona que es budista o católica pertenece tan sólo a esa tradición espiritual en particular, pero puede igualmente, si así lo desea, reconocer el valor de las propuestas de otras tradiciones espirituales y complementar su práctica y espiritualidad con lo que resulte coherente con sus propias creencias.
ALGUNAS PREGUNTAS COMUNES
¿El budismo plantea que hay que dejar de desear todo para ser feliz?
• No. Lo que hay que dejar no es el deseo, sino el apego a las cosas que deseamos.
• El apego implica que superponemos en las cosas, personas, situaciones, ideas, etcétera cualidades exageradas o que no existen: las idealizamos en mayor o menor medida. Creemos que tienen la facultad de hacernos felices por sí solas. En cuanto a que este apego nos hace sufrir, es algo que hay que dejar atrás.
• El budismo plantea que nos podemos relacionar con los objetos de nuestro deseo de una manera adecuada, involucrándonos con ellos objetivamente, no esperando más de ellos de lo que realmente nos pueden dar.
¿Tengo que dejar todos mis bienes materiales para ser budista?
• Aunque hay muchos contemplativos de la tradición budista que han practicado en aislamiento y con poquísimos bienes materiales y la comunidad monástica renuncia a las comodidades mundanas, en ningún momento se plantea que tener posesiones “es malo”. Lo que se considera negativo es relacionarse con ellas en forma incorrecta.
• En la historia del budismo siempre ha habido hombres y mujeres de gran fortuna que han sido practicantes excelsos: reyes y reinas, comerciantes, millonarios.
• El budismo es una tradición eminentemente práctica: se trata de realizar cambios internos que se reflejen en la manera en que uno vive, independientemente de su entorno, pobre o rico, lleno de fortunas o desdichado.
• Si se ha cultivado un buen corazón, si se piensa más en los demás, se es más generoso y se toma menos en serio a uno mismo, se puede decir que se está practicando adecuadamente.
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