miércoles, 24 de noviembre de 2010

SELECCION DE CITAS (PARA REFLEXIONAR)


  • "El nirvana es imposible de captar mediante definiciones verbales, sólo es accesible mediante analogías" (Buda).
  • "El budismo no se ocupa de las cosmologías o los dioses; sólo trata de reconocer la budeidad (naturaleza búdica del despertar que hay en cada uno) que a toda persona corresponde realizar" (Maestro Suzuki). "Todas las cosas cambian; nada hay permanente. El sufrimiento o dolor está presente en todo" (Buda).
  • "El origen del sufrimiento es el apego, que crea la ilusión del ego. El dolor en sí no purifica, es como una erupción en la piel que indica un proceso purificador, pero hay que descubrir el origen del dolor y eliminar su causa" (Buda).
  • "Existe el sufrimiento o infelicidad; existe la causa del sufrimiento; existe la posibilidad de acabar con el sufrimiento; existe el camino para acabar con el sufrimiento." (Buda).
  • "Hay dos maneras de desilusionarse: conseguir lo que se quiere y no conseguirlo." (W. Gerhardi).
  • "Lo que se conoce por enseñanza del Buda no es la genuina enseñanza del Buda" (Sutra del Diamante).
  • "Avanza despacio y llegarás pronto" (Tensin Gyatso, Dalai Lama).
  • "En el comienzo no hay nada; en la mitad nada permanece; al final nada sigue" (Milarepa).
  • "El mundo es como una olla y el corazón es la cuchara; según como lo muevas la comida saldrá buena o mala" (Dogen).
  • "El granero se ha quemado; ahora puedo ver la luna" (Poema zen).
  • "Todo se reduce al Uno, pero, ¿a qué es reducido en Uno?" (Koan zen).
  • "Un silencio, un trueno... Cada día es un buen día... Todo es lo mismo, todo es distinto... Sentado sin hacer nada, la primavera viene y la hierba crece por sí misma... Golpea el silencio y escucha el sonido... ¿Cuál es el color del viento?... A gran duda, gran despertar... Antes del despertar cortaba leña y llevaba agua, después del despertar corto leña, acarreo agua" (Koanes zen).
  • "Inspiro y tranquilizo mi ser; espiro y sonrio" (Mantra zen del maestro Nhat Hanh al hacer meditación).
  • "Si te encuentras al Buda, mata al Buda" (Rinzai).
  • "Dejada por el ladrón, la luna en la ventana" (Poema zen de Ryokan al robarle un ladrón lo poco que tenía)
  • "La mente es un mono atado a un palo, va de acá para allá sin para" (Taisen Deshimaru)
  • "Dejad de correr; ¿qué te falta?" (Rinzai)
  • "En la mente del principiante hay muchas posibilidades, en la del experto, pocas" (S.Suzuki)
  • "No es el martillo el que deja perfectos los guijarros, sino el agua con su danza y su canción" (Kikaku)
  • "Camina o siéntate, pero no te tambalees" (Ummón)
  • "Aprende bien las reglas, y luego olvidalas" (Basho)
  • "Si no puedes encontrar la verdad ahora mismo y donde estás, ¿dónde más esperas encontrarla?" (Dogen)
  • "Es fácil ganar o perder, pero no es fácil ni ganar ni perder" (Koan zen)
  • "No importa cuán bueno eres, sino para qué sirves" (Koan zen)
  • "Medita las palabras del sabio, no las ingieras de un trago" (Takuan)
  • "Sólo si aceptamos el sufrimiento, podremos abrazarlo y superarlo" (D.T.Suzuki)
  • "Todas las sombras del universo son incapaces de apagar la luz de una pequeña vela" (D.T.Suzuki)
  • "Se aprende poco con la victoria, pero mucho con la derrota" (Koan zen)
  • "Es mejor viajar con esperanza que llegar" (Koan zen)
  • "Es más fuerte quien más sonríe" (Koan zen)
  • "En las montañas nos olvidamos de contar los días" (Koan zen)
  • "Mi enseñanza es como una balsa que se usa para hacer una travesía y que, cuando se culmina, hay que desechar" (Buda)
  • "La paciencia y la tolerancia son la más alta ascesis" (Buda)
  • "En realidad todas las cosas son innombrables, vacías y puras. Quienes así las ven, son despiertos" (Nagaryuna)
  • "El despertar es como encontrarse de improviso con nuestro padre después de estar muchos años fuera de casa. En cuanto lo ves, lo reconoces de inmediato" (Foyan)
  • "Hacer zazén, sin meta ni provecho; sólo sentarse, sin fin y un por qué, eso es el despertar, realizar la Vía" (Kodo Sawaky)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Confiando en la vida



En la teoría, muchos saben que si desarrollamos una confianza total en que la vida sólo nos traerá cosas buenas, ese pensamiento positivo se terminará proyectando y materializando en una realidad. Algunas personas pueden decir que lo han comprobado por si mismas. Sin embargo, y sobre todo cuando nos sentimos decaídos o nos estamos enfrentando a una situación difícil, nos resulta muy complicado aplicar el concepto.

Aquí te proponemos una meditación que te ayudará a soltarte mentalmente a los designios de la vida aprovechando así todo lo bueno que te tiene para ti.

Y la meditación dice así:

1.Preparativos: es imprescindible un entorno adecuado. Busca un lugar tranquilo en el que puedas estar con la luz apagada. Enciende una vela, pon incienso y si lo deseas, como algo opcional, puedes poner música clásica o espiritual que te ayude a relajarte. Debes estar sentado con la espalda recta. Puedes hacerlo en una silla, o con las piernas cruzadas en un cojín en el suelo. Sea como fuere, debes estar muy cómodo. Los brazos deben estar apoyados en las piernas muy relajados.

2.Relajación: para relajarte realiza el ejercicio de Relajación que te proponemos en esta sección de meditación. Haz lo posible por estar lo más relajado posible, así que tómate tu tiempo para ello.

3.El río: cuando te sientas preparado para empezar, visualiza un hermoso río. Tú estás de pie mirándolo con tranquilidad. Observa cómo fluye el agua, siguiendo el caudal marcado.

4.Los obstáculos del pasado: una vez bien visualizado el río, dirige tu mirada hacia la parte izquierda del río. Allí, en medio, hay algunas piedras y troncos que impedían el paso del agua. Ponles una imagen de tu pasado. Recuerda aquellos obstáculos que te impedían avanzar como el caudal del río. Tómate tu tiempo.

5.El presente: tras recordar aquellos difíciles momentos, da un paso confiado y lánzate al río. Ahora estás en el presente y de tu actitud dependerá no volver a sufrir con otras piedras o troncos. Para ello observa si realmente te dejas llevar por la corriente del río o te agarras a una piedra o árbol que encuentres en él. Si tu reacción es aferrarte a algún objeto para no ser arrastrado por el río, haz un esfuerzo mental y suéltate. Suéltate tranquilamente y con la ilusión de que el río te llevará hacia la felicidad.

6.Fluyendo: Cuando te hayas soltado, o si ya desde un principio te dejaste fluir con la corriente del río, siente la libertad de movimientos dentro del agua. A pesar de que el río, la vida, te lleva por su caudal, puedes moverte libremente. Puedes ir hacia un lado, puedes ir hacia otro... Cuando aparezca algún escollo que te impida el paso, sé como el agua, déjate llevar y el río te sacará de allí lo más rápido posible con el menor sufrimiento. Adáptate, adáptate a la corriente y compréndela. Mueve libre cuando puedas y cuando te sea imposible déjate llevar.

Recuerda: EL RÍO TE LLEVA HACIA LA FELICIDAD.



Cuando tú lo desees, sal de la meditación libremente.

domingo, 7 de noviembre de 2010

LAS BASES...LEE CON LOS OJOS - LA MENTE Y EL CORAZON UNIFICADOS.

Doce principios del budismo:

1. La propia salvación es la tarea inmediata de todo hombre. Si un hombre es herido por una flecha envenenada, no deberá demorar su extracción por conocer los detalles de quien la disparó o la longitud y forma de la flecha. Siempre habrá tiempo para aumentar la comprensión de la Enseñanza durante la andadura del Camino. Mientras tanto, empieza por enfrentarse a la vida, tal como es, aprendiendo siempre por experiencia personal y directa.


2. El primer hecho de la existencia es la ley del cambio o la impermanencia. Todo lo que existe, desde una molécula a una montaña o desde un pensamiento a un imperio, pasa por el mismo ciclo de la existencia: nace, crece, decae muere. Tan sólo la Vida es continua, en busca siempre de la expresión de nuevas formas. "La vida es un puente, no construyas una casa sobre ella". La vida es un proceso de flujo y aquel que se aferra a las formas, por maravillosas que sean, sufrirá por resistir a la corriente.


3. La ley del cambio se aplica de igual modo al "alma". No hay principio en el individuo que sea inmortal y sin cambio. Sólo el Innombrable, la Realidad Ultima está más allá del cambio. Todas las formas de vida, incluyendo al hombre, son manifestaciones de esa Realidad. Nadie posee la vida que fluye en él en mayor grado que una bombilla posee la corriente eléctrica que la hace dar luz.

4. El universo es la expresión de la Ley. Todos los afectos tienen sus causas y el alma humana, o carácter, es la suma total de los actos y pensamientos previos. El karma, que significa acción-reacción, gobierna toda la existencia el hombre es el único creador de su destino final. Por el pensamiento y la acción justos puede purificar gradualmente su naturaleza interna y por propia realización obtener la liberación de volver a nacer. El proceso comprende grandes períodos de tiempo, incluso una vida tras otra en la tierra, pero al final cada forma de vida alcanzará la iluminación.

5. La vida es una e indivisible; aunque sus formas, siempre en cambio, sean innumerables y perecederas. En realidad no hay muerte, aunque cada forma deba morir. Del entendimiento de la unidad de la vida nace la compasión, el sentido de identidad con la vida en otras formas. La compasión se describe como "la Ley de las leyes -la armonía eterna-", y aquél que rompa esta armonía, sufrirá en consecuencia y retrasará su propia Iluminación.


6. Siendo la vida Una, los intereses de las partes deben ser los de la totalidad. En su ignorancia, el hombre piensa que puede lograr el éxito para sus propios intereses esta energía egoísta, y erróneamente dirigida, produce sufrimiento. Aprende de su sufrimiento a reducir y finalmente a eliminar la causa. El Buda enseñó las Cuatro Nobles Verdades: la omnipresencia del sufrimiento; su causa, el deseo erróneamente dirigido; la supresión de la causa que es su curación y el Noble Octuple Sendero del auto desarrollo que conduce al fin del sufrimiento.


7. El Octuple sendero que conduce a la total iluminación comprende: recta visión o comprensión preliminar, recto propósito, recto modo de expresión, recta acción, recto medios de vida, recto esfuerzo, recta atención o desarrollo de la mente y, finalmente recta concentración. Como el Budismo es un camino de vida no simplemente una teoría, es esencial para la propia liberación el recorrer este Sendero. "Deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, límpiate tu propio corazón, ésta es la Enseñanza de los Budas".


8. La Realidad es indescriptible y un Dios con atributos no es la Realidad final. Pero el Buda, un ser humano, se convirtió en el Totalmente Iluminado y el propósito de la vida es alcanzar la Iluminación. Este estado de Consciencia, el Nirvana, la extinción de los límites de la individualidad, se puede lograr en la tierra. Todos los hombres y todas las formas de vida contienen la potencialidad de iluminación y el proceso consiste en llegar a ser lo que eres. "Mira dentro de ti. tú eres Buda".


9. Entre la Iluminación potencial y la real está el Camino Medio, el Octuple Sendero "del deseo a la paz", el proceso de auto desarrollo entre los "opuestos", evitando los extremos. El Buda recorrió ese Camino hasta el final la fe requerida en el Budismo es solamente la creencia razonable de que donde un Guía ha pisado nosotros también lo podemos hacer. El Camino debe ser recorrido por el hombre entero, con todo su ser y no sólo con lo mejor de sí mismo, y el corazón y la mente deben desarrollarse por igual. El Buda fue el Todo compasivo además del Totalmente Iluminado.


10. El Budismo atribuye gran importancia a la necesidad de la concentración y la meditación, que conducen al desarrollo de las facultades espirituales internas. La vida subjetiva es tan importante como la rutina diaria y son esenciales períodos de quietud dedicados a la actividad interior para una vida equilibrada. Los Budistas deberán estar en todo momento atentos y con autodominio, absteniéndose de apego emocional o mental al "espectáculo transitorio". Esta actitud de aumento de atención a las circunstancias, que sabe son de su propia creación, le ayuda a mantener siempre bajo control su reacción ante ellas.


11. El Buda dijo: "Trabaja con diligencia por tu propia salvación". El Budismo no reconoce sino a la intuición como autoridad para la verdad y que lo es solamente para uno mismo. Cada hombre sufre las consecuencias de sus propios actos y aprende de ello, mientras ayuda a sus semejantes en la liberación; rezar a Buda o a un Dios no sirve de nada para evitar el efecto que sigue a su causa. Los monjes Budistas son maestros o ejemplos, pero en ningún sentido intermediarios entre la Realidad y el individuo. La máxima tolerancia se practica hacia todas las otras religiones y filosofías, ningún hombre tiene derecho a interferir en el camino de los otros hacia la Meta.


12. El Budismo no es pesimista ni "escapista", ni niega la existencia de Dios o el alma, aunque coloca su propio significado para esos términos. Al contrario, es un sistema de pensamiento, una religión, una ciencia espiritual y un camino de vida; que es razonable, práctico y lo abarca todo. Por más de dos mil años ha satisfecho las necesidades espirituales de cerca de un tercio de la humanidad. Interesa a Occidente, porque no tiene dogmas, satisface tanto a la razón como al corazón, insiste en la auto confianza junto con la tolerancia para con otros puntos de vista, comprende la ciencia, religión, filosofía, psicología, ética y arte, y señala solamente al hombre como creador de la vida presente y único artífice de su destino.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Proteccion.

Un Protector del Dharma es una emanación de un Buda o un Bodhisatva cuya función principal es eliminar los obstáculos internos y externos de los practicantes que les impiden alcanzar realizaciones espirituales y proporcionar las condiciones necesarias para su práctica.


En el Tíbet, cada monasterio tenía un Protector del Dharma, pero esta tradición no se originó en este país. Los antiguos practicantes mahayanas de la India confiaron en los Protectores del Dharma para eliminar sus obstáculos y cumplir sus deseos espirituales.
Aunque hay algunas deidades mundanas que tienen afinidad con el budismo e intentan ayudar a sus seguidores, no son verdaderos Protectores del Dharma. Estas deidades pueden aumentar la riqueza de los practicantes y ayudarles a tener éxito en sus actividades mundanas, pero no tienen la sabiduría ni el poder necesarios para proteger el desarrollo del Dharma en sus mentes.
Este Dharma interno –las experiencias de la gran compasión, la bodhichita, la sabiduría que realiza la vacuidad y demás realizaciones– es lo verdaderamente importante y lo que debe ser protegido, puesto que las condiciones externas son algo secundario. Aunque su motivación sea buena, las deidades mundanas carecen de sabiduría y, por lo tanto, su ayuda externa en realidad interfiere con el logro de auténticas realizaciones espirituales. Si ellas mismas no tienen realizaciones de Dharma, ¿cómo pueden protegerlas?
Por lo tanto, es evidente que todos los Protectores del Dharma son emanaciones de Budas o Bodhisatvas. Aunque estos Protectores tienen gran capacidad para proteger el Budadharma y a los que lo practican, la ayuda que recibamos de ellos dependerá de nuestra fe. Para recibir su protección completa debemos confiar en ellos con devoción firme y continua.

viernes, 15 de octubre de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS ROSARIO, TE ADORO

A Mi Hija

Solo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y reír cuando tenga ganas de llorar.

Solo por hoy, en la mañana, no pelearé contigo por la ropa que quieres ponerte o por cuanto tardas y la prisa que tengo, voy a sonreír y a decirte que luces grandios@

Solo por hoy, pediré un día de descanso, ó vacaciones, o haré las gestiones necesarias sólo para llevarte al parque a jugar.

Solo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar un rompecabezas.

Solo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón.

Solo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.

Solo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.

Solo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contare una historia acerca de cuando tu naciste, de la gran bendición que eres en mi vida y sobre todo de lo mucho que te quiero.

Solo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.

Solo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el jardín a contar las estrellas y a pedir deseos

Solo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras rezas, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.

ANOMIMO

viernes, 8 de octubre de 2010

AMITABHA

Rojo Buda que eres la Luz Infinita y posees la Sabiduría de la discriminación perfecta.
Que estás sumergido en Meditación profunda y te expandes, con tu percepción sensorial absoluta de todo fenómeno, por los diversos mundos existentes.
Disuelves hasta la última gota de apego y deseo pasional que haya entre los seres.
Tu elemento es el Fuego y tu dirección es el Oeste.
Te muestras como un Pavo Real tan bello y pleno sobre tu símbolo: un Loto puro y sin mancha.


MANTRA: OM AMITABHA HRI
(recita el mantra cuantas veces puedas visualizando al Buda Amitabha sobre tu coronilla enviando rayos de luz que purifican tu cuerpo, mente y espíritu de todo deseo pasional y apego)

miércoles, 6 de octubre de 2010

QUE NO TE HACE SER BUDISTA?

Para el maestro Dzongsar Jamyang Khyentse, no es la ropa que usas, ni las ceremonias que realizas ni la meditación que haces. No es lo que comes ni lo que bebes, tampoco es con quién tienes relaciones sexuales. Sino que se trata de comprender y estar verdaderamente de acuerdo con los cuatro descubrimientos fundamentales que hizo el Buda bajo el árbol Bodhi, y si así lo haces, puedes considerarte Budista. Una vez, viajando en avión, estaba sentado en el asiento del medio en la fila del centro en un vuelo trasatlántico, el hombre sentado a mi lado, tratando de ser amigable, viendo mi cabeza afeitada y mi camiseta burdeo, supuso que yo era Budista. Cuando sirvieron la comida, en un gesto de amabilidad me ofreció pedir comida vegetariana para mí. Habiendo asumido - correctamente - que yo era Budista, también asumió que no como carne. Ese fue el comienzo de nuestra conversación. El vuelo era largo, así que para aprovechar el tiempo, nos pusimos a hablar de Budismo.

Con el tiempo me he dado cuenta que generalmente las personas asocian el Budismo y los Budistas con cosas como paz, meditación y no violencia. De hecho muchos piensan que los hábitos azafranes o burdeos y un rostro sonriente es todo lo que hace falta para ser Budista. Como Budista que soy, me enorgullezco de esta reputación, en especial lo que se refiere a la no violencia, que es algo muy raro en estos tiempos de guerra y violencia, y en particular, violencia religiosa. En el curso de la historia de la humanidad, la religión pareciera engendrar brutalidad. Incluso en la actualidad, la violencia religiosa extrema domina las noticias. Sin embargo, pienso que puedo decir con confianza que hasta el momento los Budistas no nos hemos deshonrado a nosotros mismos. La violencia jamás ha tenido un lugar en la difusión del Budismo. Con todo, como Budista, también me siento un poco descontento cuando el Budismo se asocia con nada más que el vegetarianismo, la no violencia, la paz y la meditación. El príncipe Siddharta, quien sacrificó todas las comodidades y lujos de la vida palaciega, debió haber estado buscando algo más que sólo tranquilidad y arbustos cuando salió para descubrir la iluminación.

Suele suceder que nos encontramos con personas que nos preguntan ¿Qué es lo que hace que pueda decirse que una persona es Budista? Esta es la pregunta más difícil de responder. Si la persona está realmente interesada, una respuesta completa requiere mucho más que una simple conversación durante la cena, y por otra parte, las generalizaciones pueden llevar a malos entendidos y a generar confusión. Supongamos que le damos la verdadera respuesta, la respuesta que apunta a las bases mismas de esta tradición de más de 2.500 años. Se es Budista si se aceptan los siguientes cuatro hechos:

Todas las cosas compuestas son impermanentes. Todas las emociones son sufrimiento. Todas las cosas carecen de existencia inherente. Nirvana está más allá de los conceptos.

Estas cuatro afirmaciones, señaladas por el mismo Buda, se conocen como "los cuatro sellos". Tradicionalmente, la expresión "sello" se refiere a una especie de marca o distintivo que confirma la autenticidad. Aun cuando se considera que los cuatro sellos abarcan todo lo que conlleva el Budismo, las personas no parecen querer escuchar sobre ellas. Sin una explicación más detallada, en muchos casos sólo sirven para desanimar sin inspirar un mayor interés en quien realizó la pregunta. Cambia el tema de la conversación y ese sería el fin del asunto anterior.

El mensaje que contienen los cuatro sellos es para ser entendido literalmente, no metafóricamente ni místicamente, y es para ser tomado seriamente. Pero estos sellos no son decretos ni mandamientos. Al reflexionar un poco nos damos cuenta que no tienen nada de moralista o ritualista. No se dice nada acerca de conductas buenas o malas. Podríamos decir que son verdades seculares basadas en la sabiduría, y la sabiduría es la principal preocupación de un Budista. La moral y la ética son secundarias. Fumar un cigarro y tontear un poco no impiden que una persona pueda ser Budista.

No obstante, esto no significa que tenemos licencia para hacer lo que queramos o para que seamos inmorales. A grandes rasgos, la sabiduría proviene de una mente que posee lo que los Budistas llamamos "correcta visión". Pero no

es necesario que uno se considere Budista para tener correcta visión. En último sentido, es esta visión la que determina nuestra motivación y nuestra acción. Es la visión la que nos guía en el camino del Budismo. Si podemos adoptar conductas sanas además de los cuatro sellos, eso nos hace ser mejores Budistas. ¿Pero qué hace que una persona no sea Budista? Si no puedes aceptar que todas las cosas compuestas o fabricadas son impermanentes, si crees que existe alguna clase de sustancia esencial o concepto que es permanente, entonces no eres Budista.

Si no puedes aceptar que todas las emociones son sufrimiento, si crees realmenteque algunas emociones son sólo placer y nada más, entonces no eres Budista. Si no puedes aceptar que todos los fenómenos son ilusorios y vacíos, si crees que ciertas cosas existen de manera inherente [por sí mismas, independientemente],entonces no eres Budista. Y si piensas que la iluminación existe dentro de las esferas del tiempo, el espacio y el poder, entonces no eres Budista. Entonces, ¿qué hace que seas Budista? Puede que no hayas nacido en un paísBudista o en una familia Budista, puede que no uses hábitos de monje ni que te afeites la cabeza, puede que comas carnes y seas fan de Eminem y Paris Hilton. Eso no significa que no puedas ser Budista. Para poder ser Budista, tienes que aceptar que todos los fenómenos compuestos son impermanentes, que todas las emociones son sufrimiento, que todas las cosas carecen de existencia inherente, y que la iluminación está más allá de los conceptos.

No es necesario estar constante e incesantemente recordando estos cuatro sellos. Pero ellos deben residir en tu mente. Cuando caminas durante el día no andas recordando a cada rato tu nombre, sin

embargo, cuando alguien te pregunta cuál es tu nombre, lo recuerdas instantáneamente. No hay dudas en tu

respuesta.


Cualquiera que acepte estos cuatro sellos, aun independientemente de las enseñanzas de Buda, aun cuando nunca haya escuchado el nombre del Buda Shakyamuni, puede considerarse que está en el mismo camino que él. La belleza lógica de los cuatro sellos Consideremos, por ejemplo, la generosidad. Cuando recién empezamos a realizar el primer sello - la impermanencia -, vemos todo como transitorio y sin valor, como si todo fuera parte de un paquete de donación en el Ejército de Salvación. No tenemos necesariamente que dar y deshacernos de todo, pero no tenemos apego ni aferramiento a las cosas. Cuando reconocemos que nuestras posesiones son todas

fenómenos compuestos impermanentes, a los que no podemos aferrarnos por siempre, la generosidad ya está prácticamente casi lograda. Al entender el segundo sello, es decir, que todas las emociones son sufrimiento, vemos que el avaro, el yo, es el principal responsable, proveyéndonos con nada más que una sensación de pobreza. Por tanto, al no apegarnos ni aferrarnos al yo, no encontramos razón alguna para aferrarnos a nuestras posesiones, y entonces ya nosufrimos más de avaricia. La generosidad se transforma en un acto de alegría. Al realizar el tercer sello, que todas las cosas carecen de existencia inherente, reconocemos la inutilidad del aferrarse, porque cualquier cosa a la que nos aferremos, carece de naturaleza verdaderamente existente. Es como si tuviéramos un sueño donde estamos repartiendo un billón de dólares a la gente que pasa en la

calles. Puedes dar generosamente porque es un "dinero de sueño o soñado" [irreal, ilusorio], y aún así eres capaz de obtener diversión de esa experiencia. La generosidad basada en estas tres visiones, inevitablemente nos hace darnos cuenta de que no hay una meta. No es un sacrificio que soportamos con el fin de obtener reconocimiento o para asegurarnos un mejor renacimiento. La generosidad sin estar etiquetada con un precio, sin expectativas o límites, nos permite vislumbrar la cuarta visión o sello, que es que la liberación, la iluminación, está más allá de los conceptos.

Si midiéramos la perfección de una acción virtuosa, tal como la generosidad, según estándares materiales - cuánta pobreza logra eliminar -, nunca podemos alcanzarla perfección. La pobreza y los deseos de las personas pobres son infinitos. Incluso los deseos de una persona adinerada son infinitos; de hecho, los deseos de los seres humanos nunca pueden ser satisfechos completamente. Pero según Siddharta, la generosidad debe ser medida por el nivel de apego que uno tiene a aquello que se está dando y al "yo" que lo está dando. Una vez que haz reconocido que el yo y todas sus posesiones son impermanentes y que no tienen una naturaleza verdaderamente existente, tendrás desapego, y esa es la perfección de la generosidad o una generosidad perfecta. por esta razón, la primera acción que se incentiva en los sutras Budistas es la práctica de la generosidad. Un entendimiento más profundo del karma, la pureza y la no

violencia. El concepto de karma, también cae dentro de estos cuatro sellos. Cuando se reúnendeterminadas causas y condiciones, y no hay obstáculos, las consecuencias o efectosse producen. La consecuencia es karma. Este karma es acumulado a través de laconciencia - la mente, o el yo -. Si este "yo" actúa con ira o agresividad, se generakarma negativo. Si un pensamiento o acción es motivado por amor, tolerancia, y eldeseo de que los demás sean felices, se genera karma positivo.

No obstante, la motivación, la acción y el karma resultante son como un sueño, una ilusión. Trascender el karma, positivo y negativo, es nirvana. Toda acción así llamada positiva, que no esté basada en estos cuatro sellos, es sólo rectitud o virtud; pero no es en un sentido último, el camino de Siddhartha. Aún si dieras de comer a todos los seres hambrientos del mundo, si actúas en completa ausencia de estos cuatro sellos, entonces sólo será una semilla positiva, pero no el camino a la iluminación. De hecho puede suceder que haya sido un acto recto dirigido a alimentar y fortalecer el ego.

Es debido a estos cuatro sellos que los Budistas pueden practicar la purificación. Si uno piensa que se ha manchado con karma negativo o que es débil de carácter o "pecador", y se frustra por ello, el pensar que esos obstáculos que siempre entorpecen el camino de la realización, entonces uno puede encontrar consuelo en saber que ellos son compuestos y por tanto impermanentes, y por lo mismo, purificables. Por otra parte, si uno siente que carece o le falta habilidad o mérito, puede encontrar consuelo en saber que el mérito puede ser acumulado mediante la realización de actos positivos, porque la falta de mérito es impermanente y por tanto, modificable.

La práctica Budista de no violencia, no es simple sumisión acompañada de una sonrisa o una actitud dócil. La principal causa de la violencia es el aferramiento que uno pueda tener por una idea extrema, tal como la justicia o la moralidad. Esta fijación, generalmente proviene de un hábito de mantener visiones dualistas, tales como bueno y malo, feo y hermoso, moral e inmoral. La inflexible creencia de superioridad moral de uno mismo, consume todo el espacio que podría permitir la empatía hacia los demás. Se pierde la sanidad. Al comprender que todas estas visiones o valores son compuestos e impermanentes, tal como lo es la persona que los sostiene, la violencia es abandonada y dejada a un lado. Cuando no tienes ego, no tienes aferramiento a un yo, jamás hay razones para ser violento. Cuando comprendemos que nuestros enemigos están bajo la poderosa influencia de su propia ignorancia y agresividad,

cuando comprendemos que están atrapados en sus hábitos, se hace mucho más fácil perdonarlos por sus molestos comportamientos y acciones. De manera similar, si una persona de un hospital psiquiátrico nos insulta, no tiene sentido que nos enojemos. Cuando trascendemos la creencia en los extremos del dualismo, hemos trascendido las causas de la violencia. Los cuatro sellos: un conjunto unitario... un pack En el Budismo, toda acción que establezca o refuerce los cuatro sellos o visiones, esun recto camino. Incluso las prácticas aparentemente ritualistas, tales como encender incienso o practicas meditacionales esotéricas y mantras, están diseñadas para ayudarnos a enfocar nuestra atención en uno o en todos los sellos.

Cualquier cosa que contradiga los cuatro sellos, incluyendo las acciones que puedan parecer amorosas y compasivas, no forman parte del camino. Incluso la meditación en la vacuidad puede volverse pura negación, nada más que un camino nihilista, si no ésta no está en concordancia con los cuatro sellos. Decimos que estos sellos son "verdades" porque simplemente son hechos. No son creaciones ni elaboraciones; no son una revelación mística del Buda. No son cosaque se hicieron válidas sólo después de que el Buda las enseñara. Vivir en base a estos principios no es un ritual ni una técnica. No pueden ser calificadas de morales éticas, y nadie puede apropiárselas como patrimonio exclusivo. No existe tal cosa como un "infiel" o un "blasfemo" en el Budismo porque no hay nadie ante quien rendir fe, insultar o dudar. Con todo, aquellos que no son conscientes de o no reconocen estos cuatro hechos/sellos, son considerados ignorantes por los Budistas.

Tal ignorancia no es causa de juicio moral. Si alguien no cree que los seres humanos llegaron a la luna, o piensa que la Tierra es plana, un científico no diría que es un blasfemo, sino simplemente ignorante. De la misma forma, si no reconoce estos cuatro sellos, no es un infiel. De hecho, si alguien lograra probar que la lógica de estos cuatro sellos es defectuosa, que el apego al yo en realidad no es sufrimiento, o que algunos elementos desafían la impermanencia, entonces los Budistas deberían de buena gana seguir ese camino. Y esto es así porque lo que buscamos es la iluminación, y la iluminación significa la realización de lo verdadero. Sin embargo, en todos estos siglos no ha surgido ninguna prueba que invalide estos cuatro sellos.

Si ignoras estos cuatro sellos, pero insistes en considerarte Budista nada más que por un enamoramiento con las tradiciones, entonces eso sería una devoción superficial. Los maestros Budistas piensan que cualquiera sea la etiqueta que elijas para definirte a ti mismo, a menos que tengas fe en estos sellos, continuarás viviendo en un mundo ilusorio, creyéndolo sólido y real. Aunque tal creencia puede proveer temporalmente la dicha de la ignorancia, últimamente siempre conduce a alguna forma de inquietud o angustia. Gastarás todo tu tiempo solucionando problemas y tratando de deshacerte de la inquietud. Tu constante necesidad de solucionar problemas se convertirá en una especie de adicción. ¿Cuántos

problemas has solucionado sólo para ver cómo empiezan a surgir otros? Si eres feliz con este ciclo, entonces no tienes motivo para quejarte. Pero cuando te das cuenta que nunca llegarás a un final en este solucionar problemas, ese es el comienzo de la búsqueda de la verdad interior. Si bien el Budismo no es la respuesta a todos los problemas temporales e injusticias sociales del mundo, si ocurre que estás en búsqueda y sucede que tienes química con Siddhartha, entonces puede que encuentres que estos sellos tengan sentido. Si ese es el caso, deberías considerar en seguirlo seriamente.

La riqueza dentro de la renuncia Como seguidor de Siddhartha, no tienes necesariamente que imitar todas y cada una de sus acciones - no necesitas irte a escondidas mientras tu esposa está durmiendo -. Muchas personas piensan que Budismo es sinónimo de renuncia, de abandonar y dejar atrás el hogar, la familia y el trabajo, adoptando el camino de un asceta. Esta imagen de austeridad en parte se debe al hecho que un gran número de Budistas veneran a los mendicantes de los textos y enseñanzas Budistas, tal como los Cristianos admiran a San Francisco de Asís. No podemos evitar impresionarnos ante la imagen del Buda caminando a pie en Magadha con su cuenco de mendicante, o ante la imagen de Milarepa en su cueva, subsistiendo a base de sopa de ortigas. La serenidad de un sencillo monje Burmés aceptando limosnas cautiva nuestra imaginación.

Pero también existe toda una completa y diferente variedad de seguidores delBuda: el Rey Ashoka, por ejemplo, quien bajó de su carruaje real, adornado con perlas y oro, y proclamó su deseo de difundir el buddhadharma a través del mundo. Se arrodilló en el suelo, tomó un puñado de arena, y prometió que construiría tantas estupas como granos de arena hubiesen en su mano. Y de hecho mantuvo su promesa. De modo que uno puede ser un rey, un comerciante, una prostituta, un drogadicto, o el jefe ejecutivo de una oficina y aún así aceptar y reconocer los cuatro sellos. En esencia,

no es el acto de dejar atrás el mundomaterial lo que los Budistas abrigan, sino la habilidad de ver nuestro aferramiento habitual a este mundo y a nosotros mismos, y renunciar a ese aferramiento.

A medida que comenzamos a entender los cuatro sellos, no nos deshacemos necesariamente de las cosas; sino que empezamos a cambiar nuestra actitud hacia ellas, y por tanto, también cambia su valor. El sólo hecho de que poseas menos cosas que otras personas, no quiere decir que seas más puro moralmente o más virtuoso. De hecho, la humildad misma puede ser una forma de hipocresía.

Cuando comprendemos la falta de esencia y la impermanencia del mundo material, la renuncia deja de ser una forma de auto-flagelación. No significa que seamos duros con nosotros mismos. La palabra "sacrificio" cobra un sentido diferente. Teniendo este entendimiento, todas las cosas se vuelven tan significativas como la saliva que escupimos al suelo. No nos somos sentimentales con la saliva. La pérdida de esa clase de sentimentalismo es un camino de dicha/gozo, sugatha. Cuando la renuncia es entendida como gozo, las historias de muchas otras princesas Indias, príncipes y líderes militares que alguna vez renunciaron a sus vidas de palacio se vuelven simplemente extravagancias.

Este amor por lo verdadero y esta veneración por los buscadores de lo verdadero es una antigua tradición en países como la India. Incluso en la actualidad, en vez de menospreciar a los renunciantes, la sociedad India los venera con el mismo respeto con el que nosotros veneramos a los profesores de Harvard y Yale. Aun cuando la tradición se está perdiendo en esta época de dominio de la cultura corporativa, todavía puede encontrarse sadhus desnudos, cubiertos de cenizas, que han abandonado la práctica de las leyes del éxito para volverse mendicantes vagabundos. Me llega a poner la piel de gallina el ver como la sociedad India respeta a estas personas, en vez de ahuyentarlos como si fuesen mendigos desgraciados o pestes (...) En vez de venerar lo verdadero y venerar los sadhus, esta es una época que venera los billboards y la liposucción. Adoptando la sabiduría, abandonando las morales distorsionadas Al leer todo lo anterior, puede que estés pensando: "Yo soy generoso y no tengo mucho apego a mis cosas". Y puede que sea cierto que no seas avaro, pero en medio de tus generosas actividades, si alguien llega y se va con tu lápiz preferido, es muy probable que te molestes tanto que te den ganas de arrancarle una oreja. O puede que te sientas totalmente descorazonado si alguien te dice: "¿Eso es todo lo que puedes dar?". Cuando damos, solemos quedar atrapados en la noción de "generosidad". Nos aferramos al resultado - si no es un buen renacimiento, al menos el reconocimiento en esta vida, o tal vez sólo una placa en el muro. También he conocido muchas personas que creen que son generosas sólo porque han dado

dinero a cierto museo, o incluso a sus propios hijos, de quienes esperan una lealtad de toda la vida. Si no es acompañada por los cuatro sellos o visiones, la moralidad puede - igualmente - distorsionarse. La moralidad alimenta el ego llevándonos a volvernos puritanos y a juzgar a otros cuya moralidad es diferente a la nuestra. Fijados y aferrados a nuestra versión de la moralidad, menospreciamos y miramos en menos a los demás y tratamos de imponerles nuestra ética, aunque eso signifique quitarles su libertad. Shantideva, el gran erudito y santo Indio, quien fue príncipe pero abandonó su reino, enseñó que es imposible para nosotros, evitar no encontrarnos con alguna cosa no virtuosa, pero si aplicamos aunque sea uno solo de los cuatro sellos, estaremos protegidos de toda no virtud.

Si piensas que todo Occidente es en cierta manera satánico o inmoral, será imposible de conquistar y rehabilitar, pero si dentro de ti tienes tolerancia, eso equivale a una conquista. No puedes cubrir la tierra entera para que sea más suave al caminar con tus pies desnudos, pero al usar zapatos te proteges a ti mismo de toda superficie áspera, dura o molesta.

Si podemos entender los cuatro sellos no sólo intelectualmente, sino además en nuestra experiencia, comenzaremos a liberarnos de la fijación a las cosas que son ilusorias. Esta libertad es lo que llamamos sabiduría. Los Budistas veneramos la sabiduría por sobretodo lo demás. La sabiduría abarca y permea la moralidad, el amor, el sentido común, la tolerancia y el vegetarianismo. La sabiduría no es un espíritu divino que buscamos en lugar fuera de nosotros. Primero la invocamos a través del escuchar las enseñanzas sobre los cuatro sellos - no aceptándolos lisa y llanamente, sino analizándolos y contemplándolos. Si estás convencido de que este camino aclarará parte de tu confusión y que te proveerá algún alivio, entonces puedes empezar a poner en práctica la sabiduría.

En uno de los métodos de enseñanza Budista más antiguos, el maestro les da a sus discípulos un hueso y la instrucción de contemplar su origen. A través de esta contemplación, eventualmente el discípulo ve el hueso como el resultado final del nacimiento, el nacimiento como el resultado final de la formación kármica, la formación kármica como el resultado final del deseo, etc. Convencidos a fondo por la lógica de la causa, condición y efecto, empiezan a aplicar atención plena a cada situación y cada momento. Esto es lo que conocemos como meditación. Las personas que nos traen esta clase de información y entendimiento son venerados como maestros, porque aun cuando ellos tienen una profunda realización y podrían vivir felizmente en el bosque, están dispuestos a quedarse entre nosotros y explicar la visión a aquellos que todavía están en la oscuridad. Debido a que esta información nos ayuda a liberarnos de todo tipo de contratiempos, tenemos una apreciación instantánea por quien nos da la explicación. Por este motivo, como Budistas rendimos homenaje al maestro.

Una vez que has aceptado la visión de manera intelectual, puedes aplicar cualquier método que profundice tu entendimiento y realización. En otras palabras, puedes utilizar cualquier técnica o práctica que te ayude a transformar tu hábito de pensar que las cosas son sólidas, en el hábito de reconocerlas como compuestas, nterdependientes, e impermanentes. Esto es la verdadera meditación y práctica Budista, no sólo sentarse como si fueses un pisapapeles. Aunque sabemos intelectualmente que vamos a morir, este conocimiento puede verse eclipsado por algo tan pequeño como un cumplido casual. Alguien hace un comentario sobre lo lindo que se ven los nudillos de nuestras manos, y al instante siguiente ya estamos tratando de encontrar formas de conservar estos nudillos. De pronto, repentinamente, sentimos que tenemos algo que podemos perder. En la actualidad, estamos constantemente bombardeados con muchas cosas nuevas por perder y por ganar. Más que nunca necesitamos contar con métodos que nos recuerden y nos ayuden a acostumbrarnos a la visión, tal vez colgar un hueso humano en el espejo retrovisor, si no afeitarnos la cabeza y retirarnos en una cueva. Combinadas con estos métodos, la ética y la moral se vuelven muy útiles. La ética y la moral puede que sean secundarias en el Budismo, pero son importantes en cuanto nos acerquen a lo verdadero. Pero aunque alguna acción pueda parecer virtuosa y positiva, si nos aleja de los cuatro sellos, el mismo Siddhartha advirtió que la abandonemos. El té y la taza: la sabiduría dentro de la cultura Los cuatro sellos son como el té, mientras que todos los medios para actualizar o realizar estos sellos / verdades - prácticas, rituales, tradiciones, y características culturales - son como la taza. Los medios hábiles y los métodos son observables y tangibles, pero la verdad o lo verdadero, no lo es. El desafío es no dejarse llevar por la taza. Las personas suelen estar más inclinadas a sentarse derechamente en un lugar tranquilo, en el cojín de meditación, que a contemplar qué vendrá primero, el día de mañana o la próxima vida. Las prácticas externas son perceptibles, de manera que la mente es rápida en etiquetarlas como "Budismo", mientras que la noción de que "todas las cosas compuestas son impermanentes" no es tangible y es difícil de etiquetar. Es irónico el hecho que la evidencia de la impermanencia está a nuestro alrededor en todas partes, sin embargo, no se nos hace evidente.

La esencia del Budismo trasciende la cultura, pero es practicado por muchas diferentes culturas, las cuales utilizan sus tradiciones como la taza que contiene y sostiene las enseñanzas. Si los elementos de estas identidades o formas culturales, ayudan a otros seres sin causar daño, y si no contradicen los cuatro sellos, entonces Siddhartha alentaría tales prácticas. A través de los siglos, se han producido muchísimas clases y estilos de tazas, y por muy buenas que sean las intenciones detrás de ellas, y por muy bien que ellas puedan funcionar, se vuelven un estorbo si nos

olvidamos del té que hay dentro. Aun cuando su propósito es contener la verdad, tendemos a enfocarnos más en los medios que en el resultado. Así, las personas van de un lado a otro con tazas vacías, u olvidan beber su té. Nosotros, los seres humanos, podemos quedar hechizados o al menos distraídos, por la ceremonia y lo pintoresco de las prácticas culturales Budistas. El incienso y las velas son cosas exóticas y atractivas; la impermanencia y la ausencia de yo [ausencia de existencia inherente] no los son. El mismo Siddhartha dijo que la mejor forma de veneración es simplemente recordar el principio de la impermanencia, el sufrimiento de las emociones, que los fenómenos carecen de existencia inherente, y que nirvana está más allá de los conceptos.

Ahora que el Budismo está floreciendo en Occidente, he escuchado de personas que están alterando las enseñanzas Budistas para hacerlas encajar en el pensamiento moderno. Si hay algo que pueda adaptarse, eso serían los rituales y los símbolos, no la verdad misma. El mismo Buda dijo que su disciplina y sus métodos deben ser adaptados apropiadamente según la época y el lugar. Pero los cuatro sellos no necesitan ser adaptados o modificados, y es imposible hacerlo de ninguna manera. Puedes cambiar la taza, pero el té permanece puro. Después de haber sobrevivido 2.500 años y haber viajado más de 10 mil kilómetros desde el árbol Bodhi en la India hasta Times Square en la ciudad de New York, la noción

de que "todas las cosas compuestas son impermanentes" sigue siendo aplicable. La impermanencia sigue siendo impermanencia en Times Square. No puedes distorsionar ni acomodar estos cuatro sellos; no existen excepciones sociales o culturales. Practicando la armonía Dejando a un lado las verdades profundas, hoy en día incluso las verdades más prácticas y evidentes son ignoradas. Somos como monos que habitamos en el bosque y defecamos en cada

rama de la que nos colgamos. Todos los días escuchamos a las personas hablando acerca del estado de la economía, sin reconocer la conexión entre la recesión y la avaricia. Debido a la avaricia, los celos y el orgullo, la economía jamás se volverá lo suficientemente fuerte para asegurar que toda persona tenga acceso a la satisfacción de las necesidades básicas de la vida. El lugar que habitamos, la Tierra, cada vez se contamina más. He conocido gente que condena a los antiguos gobernantes y emperadores, y a las antiguas religiones como la fuente de todos los conflictos. Pero el mundo moderno y secular no la hecho nada mejor; y es que ha hecho algo, eso ha sido empeorar las cosas.

¿Qué es lo que el mundo moderno ha hecho mejor? Uno de los principales efectos que han producido la ciencia y la tecnología es la capacidad de destruir el mundo más rápidamente. Muchos científicos creen que todos los sistemas vivientes y todos los sistemas que soportan y alimentan la vida en la Tierra se están deteriorando.

Es hora que las personas, nosotros mismos, le dediquemos algunos momentos a la reflexión sobre temas espirituales, aun cuando no tengamos tiempo para sentarnos en un cojín, aun cuando nos avergoncemos de dar a conocer nuestras inclinaciones religiosas a nuestros amigos seculares. Contemplar en la naturaleza impermanente de todo lo que experimentamos y en las dolorosas consecuencias del apego al yo, nos brinda paz y armonía - si no a todo el mundo, al menos a nuestra propia esfera -.




Nota: Texto de Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche "What Makes You a Buddhist?" Shambhala Sun, Enero de 2007 Traducido por Yeshe Jungne, para beneficio de todos los seres sintientes

martes, 21 de septiembre de 2010

Noam Chomsky Y Las 10 Estrategias De Manipulacion Mediatica

El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios

1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

viernes, 2 de julio de 2010

Venceremos

"venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper..."
Ese estribillo hoy es mas valido que nunca.
Pareciera que el triunfo del modelo.- al cual tantos nos opusimos.- se parase frente al mundo como la única verdad.
Para delicia de sus defensores, el giro del mundo hacia ese eje, nos deja como un grupo de "idealistas utópicos". Es cierto, me confieso idealista, pero NO UTOPICO. La "utopia" es el refugio de los débiles para no dar la lucha a la que estamos llamados.
Seamos conscientes, trabajadores, honestos y por sobretodo Consecuentes.
La vida me ha demostrado que estoy en buena senda, ya no es cosa de ideología.- de razón.- posición, es armonizar las posturas... Como pocas veces se me alinea la cabeza y el corazon.

miércoles, 9 de junio de 2010

Si las cosas nunca dejaran de pasar.


"La revolución no implica destruir sino construir, no implica arrasar sino edificar; y el pueblo chileno está preparado para esa gran tarea en esa hora trascendente de nuestra vida."




Hace un tiempo, la utopia de muchos nos llevo a un remedio peor que la enfermedad, la ideología de la muerte cobro vida.


Y junto con ella, muere el presidente, muere la ilusión, la revolución y toda oportunidad de cambiar la realidad que considerábamos tan injusta.
No se si fue el camino correcto, la ideología correcta, la manera correcta...pero la intensión valía, existia...Hoy al morir todo..no nos queda mas que pensar en que ninguna revolución se impone, la revolución parte en uno mismo, en su familia, en su entorno.-barrio., ciudad...e idealmente todos revolucionados por dentro, al país.

A 35 años de la guerra de Vietnam | Fotos HD de Emol.com

A 35 años de la guerra de Vietnam | Fotos HD de Emol.com

sábado, 7 de noviembre de 2009

A PROPOSITO DE "ISLA 10", RECOJO UN ARTICULO DE HORACIO LARRAIN

UN TESTIGO INVOLUNTARIO DE ISLA 10

Por Horacio Max Larraín L.

Hacia fines del invierno de 1972 se realizó un ejercicio de desembarco anfibio en la costa este de Isla Dawson, entre punta Valentín y Puerto Harris, sobre una larga playa a orillas del Canal Whiteside. El operativo reunió a las fuerzas del Destacamento de Infantería de Marina Nº 4 “Cochrane”, un batallón de desembarco de unos 500 efectivos, más las unidades navales de transporte anfibio asignadas por la Tercera Zona Naval, a lo que se sumó el apoyo aéreo de una escuadrilla de T-37 provista por la 4ª. Brigada Aérea asentada en Bahía Catalina. El ejercicio se llevó a cabo con precisión y eficiencia, sin dejar dudas de que se trataba de las tropas mejor preparadas y entrenadas de toda la defensa nacional de la época, aspecto que no pasó desapercibido para quien constituía la máxima autoridad de gobierno presente en el lugar, el Ministro de Defensa Don José Tohá González.

Casi un año más tarde era el propio ministro el que desembarcaba en esa playa en una condición radicalmente diferente: llegaba como prisionero de guerra. Las mismas autoridades militares que le habían rendido los honores a su rango el año anterior, esta vez disponían su reclusión en el campo de prisioneros especialmente levantado para albergar a los principales dirigentes del gobierno depuesto. Encapuchados durante todo el trayecto desde Punta Arenas, los prisioneros fueron desembarcados en la oscuridad desde las barcazas anfibias que, como procedimiento, deben abrir sus rampas de proa algunos metros antes de tocar tierra. Sin saber donde se encontraban, muchos temieron lo peor al escuchar el ruido de las olas mezclado con el triquitraque del congelado mecanismo de la embarcación. Después de todo, el “fondeo” de opositores era parte de la historia política de este país. Sin embargo, la voz tranquila del ministro los aquietó. Creo que estamos en Dawson -dijo.

Quien escribe estas líneas era teniente 1º de infantería de marina y como tal había participado en el desembarco de 1972 al mando de la compañía 411 del batallón anfibio. Sin embargo, un año después me desempeñaba como copiloto del avión naval C-47 Dakota que prestaba servicios para la Tercera Zona Naval en Punta Arenas, tarea a la cual, en mi capacidad de piloto naval, había sido asignado hacía un par de meses antes y que debí aceptar con una mezcla de agrado y suspicacia. Mi posición abierta y consecuentemente constitucionalista me había apartado del grupo mayoritario de la oficialidad que en esos días previos a Septiembre de 1973 se definía como decididamente golpista. El cargo como comandante de una compañía de infantería de marina, con una fuerza de unos 120 soldados, despertaba más de alguna inquietud entre los mandos que secretamente se preparaban para la asonada. De allí que mi designación como copiloto del C-47 constituyó una salida muy oportuna para ser apartado del mando de tropa, en momentos en que se cernía la crisis.

Ocurrido el Golpe del 11 de Septiembre, el avión naval continuó cumpliendo sus tareas de transporte habituales, que consistían en vuelos casi diarios entre Punta Arenas y Puerto Williams. Los días pasaban sin poder encontrar la coyuntura que me permitiera manifestar al mando naval mis deseos de dejar la institución. En el intervalo, surgió una orden de volar a Isla Dawson con material y personal para el campo de entrenamiento, ahora campo de prisioneros en construcción. Algunos tabiques de casas prefabricadas, personal de relevo y un par de funcionarios del gobierno depuesto -maniatados- que se unirían al grupo de prisioneros. Aterrizamos en el aeródromo de San Valentín, en el extremo norte de la isla, en donde nos esperaban los camiones militares que continuarían con la carga hasta el campamento. Como la operación podría durar varias horas y al no haber instalaciones en el aeródromo, el oficial naval a cargo del vuelo invitó a los pilotos a que lo acompañáramos al campamento.

Al llegar al lugar e ingresar al recinto cercado por alambre de púas, con torres de vigilancias en cada esquina y varias instalaciones de habitabilidad (“cuadras” en la jerga militar), unas completas y otras en construcción, me encontré de sopetón con uno de los oficiales que estaba a cargo del campo y que resultó ser compañero de promoción mío, quien con ademán apesadumbrado me confesó que casi no resistía más la situación. No estudié en la Escuela Naval para ser carcelero -me dijo. Más allá se encontraban los prisioneros que deambulaban por el recinto con un aspecto que traslucía una mezcla de enojo, incertidumbre e incredulidad. Para mi desazón, me crucé con la mirada de ira del ministro Orlando Letelier. Él no podía saber mi situación. Osvaldo Puccio, hijo, se me apareció como un frágil niño rubio, vestido con una delgada chaqueta azul, pantalones claros y calzado con mocasines. ¡En ese frío! José Cademártori, el último ministro de economía del Presidente Allende, también vestía con ropa liviana, pero más me llamó la atención el hecho que en ese momento llevara el pelo azul. Meses más tarde, cuando ya estaba retirado de la Armada y trabajaba en una empresa civil como piloto de helicópteros, me encontré con Xenia, la esposa de Cademártori, cuya familia me conocía desde niño. Al relatarle lo del pelo azul –con humor, pese a su situación- soltó una carcajada y me dijo: “¡al leso se le ocurrió empezar un tratamiento para teñirse las canas el día 10!

Junto a mi jefe, el piloto Dante Marchese, un hombre de gran humanidad, tuvimos la ocasión de conversar a solas con Daniel Vergara, el que fuera leal subsecretario del interior de Allende. Tenía una mano vendada y el brazo en cabestrillo. Estoy seguro de que tengo un proyectil incrustado –nos dijo. Pero aquí dicen que me apreté el brazo en la rampa de la barcaza –no es cierto. Yo creo que necesito atención hospitalaria. A continuación nos dio una charla acerca de la monstruosidad cometida por los insurrectos al dar el golpe militar. Pero todo expresado en un lenguaje jurídico, sin adjetivar, sin agitarse, con citas casi textuales de los artículos de la Constitución y del Código de Justicia Militar que a su juicio habían sido violentados.

El día 25 de Septiembre por fin llegó una salida a mi incómoda situación. El Almirante Merino había enviado un mensaje desde Valparaíso a la Tercera Zona Naval disponiendo mi llamado a retiro del servicio de la Armada. El jefe de la Terzona, recién instalado en el cargo, Almirante Horacio Justiniano, me mandó a llamar. Tengo este mensaje del Almirante Merino en que pide su baja. Yo no lo conozco a usted, teniente, por eso lo mandé a llamar, para escuchar su punto de vista. Me informan que usted manifestó en reiteradas ocasiones su apoyo al gobierno marxista. Pero ahora la situación ha cambiado totalmente, como podrá ver. Además, como esto se filtró acá, hay varios oficiales que han querido hablar conmigo para interceder en su favor. Por esto y por sus antecedentes yo puedo informar favorablemente el caso suyo al Almirante Merino y podría permanecer en la institución, expresó Justiniano. Almirante, agradezco su buena disposición hacia mí, pero no deseo seguir en el servicio. Lamentablemente debo decir que se ha cometido un error histórico cuyo resultado las Fuerzas Armadas, tarde o temprano, van a deplorar -agregué.
Bueno, si es así, no lo puedo ayudar. Espero, entonces, la presentación de su renuncia.

Septiembre 2009