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martes, 29 de mayo de 2012
El Amor y el apego....
La mayoría de las relaciones humanas están basadas en una mezcla de amor y apego. Este amor ordinario no es puro porque surge del anhelo por lograr la propia felicidad y, por lo tanto, apreciamos a los demás solo cuando satisfacen nuestros deseos. El amor puro no está mezclado con el apego y nace del deseo de que los demás sean felices; nunca causa problemas, solo proporciona paz y felicidad tanto a nosotros mismos como a los demás. Para eliminar nuestro apego, no es necesario que abandonemos nuestras relaciones, sino aprender a distinguirlo del amor, e ir reduciéndolo hasta que nuestro amor sea puro.
viernes, 4 de mayo de 2012
EN LA BÚSQUEDA DE UNA VIDA CON SENTIDO Por el Lama Thubten Zopa Rinpoché
Es en extremo importante que hagamos algunos esfuerzos
espirituales mientras que, como seres humanos que somos, tengamos la
oportunidad de dedicarnos a métodos internos que den paz a la mente.
Es una experiencia conocida que la felicidad no surge
sólamente de factores externos. Si revisamos cuidadosamente nuestra vida
diaria, fácilmente veremos que esto es verdad. Nuestra felicidad requiere de la
intervención de ciertos factores internos para que se produzca. Si el sólo
desarrollo externo pudiese producir una paz duradera en los seres vivientes,
entonces todos los que tienen mayor cantidad de posesiones materiales deberían
tener más paz, al tiempo que, todos los que tienen menos deberían tener menos
paz y felicidad. Pero la vida no siempre es así.
Hay mucha gente que es feliz y tiene pocas riquezas y muchas
personas ricas que son muy infelices. Aquí en la India, por ejemplo, hay muchos
panditas, yoguis de altas realizaciones e incluso simples practicantes del
Dharma que viven vidas humildes y sin embargo tienen gran paz en sus mentes.
Entre más han renunciado a una mente sin control mayor es su paz. Entre más han
renunciado a la actitud de estar centrados en sí mismos, a la ira, a la
ignorancia, al apego y a otros similares, mayor es su felicidad.
Grandes yoguis tales como los maestros indios Naropa y
el yogui tibetano Jetsun Milarepa no poseían nada y sin embargo tenía una
increíble paz en sus mentes. Ellos eran capaces de renunciar a una mente
descontrolada, la fuente de todos los problemas y así trascendieron todo
sufrimiento. Realizando el sendero hacia la iluminación obtuvieron una
felicidad de orden superior. Entonces, aun cuando tuvieron que pasar días
enteros sin comer, -el gran yogui Milarepa vivió por muchos años en una cueva
subsistiendo únicamente de ortigas silvestres- están considerados entre los más
felices hombres del planeta. Puesto que abandonaron las tres mentes venenosas
de la ignorancia, la ira y el apego, su paz y felicidad fueron en verdad
grandes. Entre más pudieron controlar sus mentes mayor fue su paz.
Si la felicidad dependiera únicamente del logro de factores
externos, entonces países ricos como los Estados Unidos serían felices. Muchas
personas imitan a los Estados Unidos pensando que así encontrarán la felicidad.
Personalmente siento más paz en países espirituales como son la India y el
Nepal. Estos son países mucho más felices, más pacíficos para la mente. Cuando
después de estar en gira por el occidente vuelvo a la India, es como volver a
casa. Son tantas las diferencias. La India es en verdad un país muy dhármico;
genera grandes cambios a la mente. Cuando miras una sociedad materialista y ves
la gente y su forma de vivir, tu propia mente se perturba. El progreso material
es increíble y seguirá aumentando pero como resultado, la gente se vuelve más y
más ocupada y surgen muchos problemas. La gente no tiene tiempo para relajarse
y se vuelve nerviosa, muy nerviosa. Aquí en la India uno ve gente relajada por
todas partes pero allá, uno mismo se siente nervioso, uno coge la vibración de
sus mentes agitadas. Si la felicidad dependiese exclusivamente del desarrollo
externo, entonces lugares como Suiza y los Estados Unidos tendrían la mayor
paz. Tendrían menos peleas, menos luchas, menos violencia, pero no es así.
Esto muestra que algo está haciendo falta. Nos indica que
algo está faltando en su método de búsqueda de la felicidad. Materialmente
podrán estar en la cima del mundo pero muchos problemas continúan destruyendo
su paz y su felicidad. ¿Qué hace falta? El desenvolvimiento interior. Ellos van
tras del desarrollo externo pero ignoran el desenvolvimiento de la mente, el
desarrollo interior. Esa parte del método está faltando. En el ámbito material
el mundo occidental ha progresado enormemente, pero no se está volviendo más
grande. Su gran error es estar mirando hacia fuera olvidando por completo el
desenvolvimiento de la mente, el desarrollo del buen corazón. El progreso
material en sí mismo no es malo; el factor material ha de desarrollarse pero el
interior es mucho más importante. No hay forma de compararlos. El
desenvolvimiento interior es un millón de veces más efectivo en la producción
de una felicidad verdadera que el desarrollo externo. No encuentras paz si
olvidas el desarrollo mental. A través del desarrollo del buen corazón uno
obtiene paz en su mente. Debemos pues, desarrollarnos en lo externo pero al
mismo tiempo también hemos de desarrollar la mente. Si comparamos el valor de
la paz producida por una cosa externa con la producida por el buen corazón, por
la compasión, por el amor, por la paciencia, por la eliminación de la
violencia, el valor superior que ofrece el desarrollo interior es abrumador.
Incluso, si uno tiene una pila de diamantes que equiparan el peso de la tierra,
no existe forma de comparar la paz que estos proveen con la paz obtenida a
través del desarrollo interior. El dueño de la pila sigue siendo molestado por
problemas mentales como la rabia, el apego y otros por el estilo. Si alguien le
insulta, la rabia comienza a formarse seguida de pensamientos de causarle daño,
de insultarle y de herirlo. El hombre del desenvolvimiento interior reacciona
diferentemente y piensa: "si él se pone bravo conmigo, si me insulta y
hiere mi mente, que indispuesto me sentiría, que infeliz yo me sentiría, luego
no debo hacerle cosas negativas. Si me pongo bravo con él y le insulto, se
sentiría terriblemente contrariado e infeliz. Me siento triste cuando él es
negativo conmigo, luego igualmente, él se sentirá muy infeliz y su paz será
perturbada si soy negativo con él. ¿Cómo podría yo atreverme a hacerle esto?
Debemos tratar de pensar de esta forma.
Cuando mi amigo dice o hace cosas que me disgustan y la rabia
y la incomodidad empiezan a surgir de mi corazón, yo querré decirle muchas
cosas que le dolerían, pero debo mantenerme consciente y ser hábil y valeroso
pensando: "¿cómo enfurecerme con él? ¿Cómo puedo decirle cosas hirientes?
¿Cómo puedo causarle daño? Debo esforzarme por pensar de esa forma. Si él fuese
violento conmigo, ¡qué infeliz yo me sentiría, como perturbaría mi mente, cómo
me dañaría! En consecuencia, qué innoble yo sería si daño a este amigo quien al
igual que yo quiere ser feliz y no tener sufrimientos. ¿Cómo podría yo
atreverme a seguir semejante acción? Cuando piensas de esta forma la rabia
desaparece como estalla una burbuja de agua. Al comienzo la burbuja se ve tan
sólida como una piedra, pero de un momento a otro desaparece. Al comienzo nos
parece que no vamos a poder cambiar nuestra mente; sin embargo, si utilizamos
el método apropiado, cuando meditamos de esta forma, la ira se va como una
burbuja de agua. No le ves sentido a volverte rabioso; simplemente practicas la
paciencia tratando que la ira no surja, recordando que lo que perturba tu mente
y destruye tu felicidad también destruye la felicidad de los otros sin que sea
de ninguna utilidad. Entonces, ¡qué bello se torna tu rostro! La ira nos afea
por completo. Cuando la rabia entra en un rostro hermoso ni el mejor de los
maquillajes podría esconder la completa fealdad y el terror que manifiesta. Tú
puedes ver esto en las caras de las personas, puedes reconocer la rabia. Puedes
sentir temor de la rabia por la sola cara de quien está rabioso; está
reflejando la rabia, es una muy mala vibración de la cual hay que deshacerse.
Hace que todos sean infelices.
La verdadera práctica del Dharma, la verdadera meditación, es
nunca dañar a los demás. Ésta protege tanto tu propia paz mental como la de los
otros. Este es el Dharma real, una verdadera acción religiosa que te trae
beneficios a ti y a los demás. Como ya lo mencioné anteriormente, ser capaz de
practicar esta clase de paciencia -aun cuando sea tan solo una vez- vale más
que un arrume de diamantes tan grande como esta tierra. ¿Qué paz interior
puedes extraer de los diamantes? Sólo estás corriendo el riesgo de que alguien
te mate para quedarse con ellos. No hay forma de comparar el valor de un buen
corazón con las posesiones materiales. Puesto que queremos felicidad y no
queremos sufrimiento es en extremo importante que practiquemos el Dharma.
Dharma no es hacer cantos, hacer rituales o vestir uniformes. Es desenvolver la
mente, el factor interno. Tenemos muchos factores internos: la mente
descontrolada, los engaños, factores positivos como el amor y la compasión y
factores negativos como la ignorancia. Todos tenemos tendencias mentales
positivas y negativas. Practicar el Dharma significa cultivar la buena mente la
cual ha de ser desarrollada. En un contexto el Dharma implica todos los
fenómenos existentes, pero cuando digo, "la práctica del Dharma"o
"el Dharma sagrado", el significado es, protegerse a uno mismo del
sufrimiento. Ese es el significado del Dharma sagrado, el Dharma que hemos de
practicar.
Existen muchos niveles diferentes de sufrimientos de los
cuales necesitamos protegernos. El Dharma es como una cuerda que se le lanza a
alguien que está a punto de caer por un precipicio. Esta le protege y sostiene
para no caer en los reinos del sufrimiento -el mundo del ser infernal, del
fantasma o del animal-. Un segundo significado de la práctica del Dharma
sagrado es que uno encuentra protección de la totalidad del samsara, de todo el
sufrimiento samsárico. Nos protege de todas las mentes incontroladas tales como
la ignorancia, el apego y la ira; de actitudes ego centradas y de todos los
factores mentales que hacen que uno no reciba la iluminación, el estado de la
budeidad, el estado de la más alta y sublime felicidad.
Mientras exista el pensamiento del egocentrismo no habrá
forma de alcanzar la budeidad; nuestro sendero hacia la felicidad suprema está
bloqueado. Estar centrado en sí mismo es la más grande molestia para la
felicidad y la iluminación. Si uno practica el Dharma encuentra protección al
disturbio de la actitud centrada en uno mismo y rápidamente recibe la
iluminación.
La muerte es seguida por un estado denominado
intermedio (en tibetano: bar-do), luego del cual renacemos en uno de los seis
reinos. El renacimiento, la vida, la muerte, el estado intermedio, de nuevo
renacimiento: viajamos constantemente en este círculo, experimentando
repetidamente la confusión y el sufrimiento debidos a concepciones y a visiones
impuras. Cuando practicamos el Dharma sagrado este nos guía y nos protege de
las concepciones y visiones impuras que hacen que siempre permanezcamos atados
al sufrimiento cíclico. Existen muchos niveles a través de los cuales el Dharma
guía y protege a quienes lo practican. El problema está en que nuestro cuerpo y
mente están en la naturaleza del sufrimiento, ellos no están más allá del
sufrimiento. Este es todo el problema. Puesto que existen en la naturaleza del
sufrimiento siempre permanecemos ocupados. ¿Por qué está el cuerpo en la
naturaleza del sufrimiento? Porque la mente está en la naturaleza del
pensamiento. La mente no está liberada del sufrimiento; no está liberada de las
mentes descontroladas de la ignorancia, la ira, el apego y sus acciones, karma;
en consecuencia, su naturaleza es la del sufrimiento y a su turno hace que el
cuerpo sufra. Es por esta razón que sin opción alguna el cuerpo está sujeto a
los sufrimientos del calor, el frío, el hambre, la sed, el nacimiento, la
vejez, la enfermedad y así sucesivamente. No necesitamos buscar estos
sufrimientos, ellos vienen a nosotros en forma natural y tenemos que
experimentarlos. Todo esto es debido a que no hemos liberado nuestra mente del
sufrimiento. Delhi no es samsara, el mercado no es samsara. El samsara son este
cuerpo y mente que están en la naturaleza del sufrimiento, este cuerpo y mente
que permanentemente hacen que nos preocupemos y nos mantienen ocupados. Samsara
es que tengamos un cuerpo y una mente atados por la mente que no ha sido
amansada y sus acciones kármicas.
El samsara es un ciclo, como las ruedas de una bicicleta. Su
función es girar en círculo. ¿Como gira? Los agregados (en sánscrito: skandas),
nuestro cuerpo y mente continúan de esta vida a una vida futura. Ellos unen la
vida pasada con la presente y ésta con la futura. Ellos continúan siempre, por
siempre unen una vida con la siguiente. Ellos crean un círculo que por siempre
permanece como las ruedas de una bicicleta, siempre yendo a lugares diferentes.
Tú eres el sujeto que gira en círculos, como la persona que maneja la
bicicleta. El ser es como eso. Hacemos círculos de vida en vida renaciendo de
acuerdo a la forma como hemos vivido nuestras vidas, el karma que hayamos
creado y el estado general de nuestra mente. Dependiendo de estos factores
renacemos como animal, como humano, como dios, en el infierno, etc. Nuestros
agregados nos llevan consigo tal como un caballo lleva a su jinete.
El problema radica en que a lo largo de todas nuestras vidas
anteriores y desde tiempos sin fin, no trabajamos ni intentamos liberar nuestra
mente de pensamientos descontrolados y del karma. Consecuentemente nuestros
mente y cuerpo están todavía viviendo en la naturaleza del sufrimiento
experimentando los mismos problemas una y otra vez. Si ya nos hubiésemos
liberado de este karma y de estas mentes sin control, sería para nosotros
imposible experimentar de nuevo el sufrimiento. Una vez te has liberado del
sufrimiento del samsara, del cautiverio del karma y de la mente que no ha sido
entrenada, nunca más se vuelve a sufrir; no quedaría en ti una causa que te hiciese
caer en el sufrimiento. Si ya antes te hubieses liberado no habría razón para
que ahora sufrieses, tu cuerpo y mente no estarían viviendo en la naturaleza
del sufrimiento. Si no tenemos un cuerpo samsárico no hay razón para tener una
casa, ropa, comida y otras necesidades temporales. No sería necesario que nos
preocupásemos, ni tampoco hacer planes ni coleccionar muchas posesiones
materiales, andar a la caza del dinero, tener cientos de prendas diferentes
para vestirnos según la estación, tener cientos de pares de zapatos, hacer
negocios y así sucesivamente. No existiría ninguno de estos problemas. Pero
nosotros sí tenemos un cuerpo samsárico lo que hace que toda nuestra vida desde
el renacimiento hasta la muerte se mantenga ocupada cuidándole.
El Lama Tsong Khapa, un muy alto yogui tibetano
reconocido como la personificación de Manyushri el Buda de la Sabiduría,
escribió sobre el Sendero desde su propia experiencia personal: "si uno no
piensa en la evolución del samsara uno no sabrá cómo cortar la raíz del
samsara". Para dar un ejemplo digamos que hay una persona que
permanentemente está enferma porque come la comida equivocada. Mientras no
reconozca el error que está cometiendo en su dieta -la causa de su enfermedad-
continuará estando enfermo no importando cuantas medicinas tome. Similarmente,
si no comprendemos los patrones evolucionistas del samsara no tendremos la
posibilidad de recibir la paz del nirvana que estamos buscando. Para esto hemos
de cortar la raíz del samsara y para hacerlo hemos de conocer los métodos
apropiados. Esto significa que debemos reconocer el proceso samsárico, las
causas para que nuestro ser se mantenga atado a este. Tenemos que darnos cuenta
de lo que nos ata al samsara y luego, generar aversión a este y renunciar a las
causas de la existencia samsárica. El Lama Tsong Khapa concluyó el verso
anterior diciendo: "Yo, el yogui, así lo he practicado. Te pido a ti, que
buscas liberarte que hagas lo mismo". Fue así como nos dio sus consejos
este gran yogui que realizando el sendero alcanzó la iluminación. Es muy
importante que primero, queramos liberarnos del samsara luego, tenemos que
reconocer las leyes de evolución del samsara, finalmente, tendremos que cortar
su raíz.
Para comprender la evolución del samsara tenemos que
comprender los doce eslabones del origen interdependiente, o surgimiento
dependiente. Estos doce eslabones explican con claridad cómo es que damos
vueltas en el samsara. ¿Cómo fue que se originó nuestro presente samsara (estos
agregados que viven en la naturaleza del sufrimiento)? En una vida pasada,
llenos de ignorancia, acumulamos el karma para nacer con este cuerpo humano. En
nuestra vida anterior, justo en el momento en que íbamos a morir, un segundo
antes de que muriésemos y no queriendo dejar el cuerpo ni queriendo tener que
separarnos de esta vida, surgió en nosotros el ansia y el aferramiento. Luego
nacimos en el estado intermedio y enseguida de este, nuestra conciencia entró
en el vientre de nuestra madre. El óvulo fertilizado creció y los demás
sentidos se fueron desarrollando gradualmente. Luego llegaron el contacto y las
sensaciones consecuentes. Luego ocurrió nuestro renacimiento, envejecimos y
todo lo que queda en nosotros es la experiencia de la muerte.
En esta vida, desde el momento de nuestro nacimiento hasta el
momento de nuestra muerte no existe paz. Como seres humanos que somos,
continuamente vivimos muchos sufrimientos: el sufrimiento de nacer; no estar
satisfechos con nuestra situación; tener que encontrarnos con experiencias no
deseables; tener preocupaciones; estar temerosos de perder objetos que nos
atraen; perder nuestros amigos, parientes y posesiones materiales; la
enfermedad; la vejez y la muerte. Todos estos problemas provienen del karma y
el karma viene de la ignorancia. Por lo tanto, la raíz una del samsara es la
ignorancia, la ignorancia de confundir la naturaleza del "yo", el
ser, el cual está vacío de existencia verdadera. Aun cuando este "yo"
está vacío de existencia verdadera, nosotros por completo creemos que de verdad
existe. La ignorancia es la causa de todo sufrimiento. Recibimos el nirvana
cortando está ignorancia, la raíz del samsara. Sin hacer esto no hay modo de
lograr el nirvana.
Con el objeto de remover completamente la raíz del
sufrimiento samsárico y recibir el nirvana tenemos que seguir un sendero
verdadero. Si no queremos experimentar sufrimiento verdadero deberemos cortar
la causa verdadera del sufrimiento. Una vez que hemos cortado y removido esta
raíz se logra el nirvana. Sin embargo, esto no es suficiente pues tan solo un
individuo ha sido beneficiado. Existe un número infinito de seres sensibles y
todos ellos han sido nuestra madre, padre, hermana y hermano en incontables
vidas anteriores. No existe ni un solo ser sensible que en una u otra vida, no
haya sido amable con nosotros. Incluso en esta vida mucha de nuestra felicidad
nos llega dependiendo de la bondad de otros. No sólo de humanos; muchas
criaturas trabajan fuertemente y sufren por nuestra felicidad; muchos mueren o
son asesinados por nosotros. Por ejemplo, con el fin de producir arroz en el
campo, muchas criaturas son muertas, muchas personas trabajan y sufren bajo el
sol y así sucesivamente. La felicidad de cada día de nuestra vida depende por
completo de la bondad de otros seres que sienten. En nuestra condición de seres
humanos tenemos la oportunidad de devolverles su bondad. Ellos son ignorantes y
están ciegos a la sabiduría del Dharma. Tenemos las oportunidades dadas por el
Dharma sagrado, la oportunidad de comprender la naturaleza de la realidad y de
ayudar a todos los seres que tienen conciencia. Tenemos la oportunidad de
alcanzar la iluminación y de liberarlos del sufrimiento.
Pensemos así: "debo
alcanzar la iluminación con el objeto de beneficiarlos. Los seres sensibles han
sido extremadamente bondadosos conmigo y me han beneficiado muchísimo. Ellos
están sufriendo. Estos seres que sienten, quienes todos han sido mis madres en
muchas vidas anteriores, están sufriendo. Yo, su hijo, debo ayudarles. Si no
les ayudo ¿quién lo hará? ¿Quiénes les ayudarán a alcanzar la iluminación y a
liberarse del sufrimiento? Para hacer esto, debo yo primero recibir la
iluminación, debo volverme un Buda. Debo realizar la mente omnisciente; luego
mi cuerpo, palabra y mente sagrados se volverán más efectivos. Cada rayo de luz
proveniente del aura de un cuerpo sagrado puede liberar muchos seres sensibles
e inspirarles en el sendero hacia la felicidad, el nirvana y la plena
iluminación. Debo volverme un Buda para liberar a todos los seres
sensibles".
El sendero es el Dharma sagrado.
La esencia del sendero es el buen corazón. El más grande, el más alto buen
corazón es la bodichita, el pensamiento de querer convertirse en un Buda con el
fin de liberar del sufrimiento a todos los seres sensibles. Este es el buen
corazón supremo.
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Lama
Zopa dio esta enseñanza en el centro Tushita el 4 de julio de 1979. Editada
por Nicholas Ribush con Glenn H. Mullin, Mahayana Publications, Nueva Delhi,
1981. Tomada de la revista MANDALA de la FPMT y traducida al castellano por
miembros voluntarios del Centro de Meditación Budista Yamantaka en Bogotá,
Colombia.
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